viernes, 10 de abril de 2009

BOLIVIA, PAÍS DE GANADORES

Fuente: Jaime Paz Zamora
titoef@hotmail.com

La clasificación es aún posible. Lo importante es mantener la senda ganadora, pues ello significará un aporte al reencuentro.

Los muchachos de la selección boliviana de fútbol nos refrescaron el alma con su contundente victoria del pasado miércoles. Maradona con la dignidad deportiva que lo caracteriza firmó el certificado, “la altura no tuvo nada que ver” dijo, cortando a un periodista que buscaba llevarlo a lo de siempre; y Javier Mascherano, capitán del equipo, con el temple y la madurez profesional de la nueva camada de futbolistas argentinos globalizados concluyó “nos pasaron por encima, jugaron un partido perfecto… debemos analizarlo”.

Y así fue. Que yo conozca, aunque sea compleja la comparación, fue el mejor partido de los jugados por las selecciones bolivianas en toda su historia. Y eso nos obliga a una reflexión más allá de lo propiamente técnico-futbolístico.

Los jugadores entraron al campo seguros de sí mismos. No cayeron en pánico al tener personificados al frente más de ochocientos millones de euros y casi otro tanto en el banquillo donde estaba Kum Agüero del Atlético de Madrid (yerno de Maradona) entre otros, sino que asumieron sin complejos que en el fútbol un partido se juega once contra once y que todo dependería de lo que cada uno de ellos pudiera hacer en el marco del planteamiento de equipo.

En realidad los goles, salvo los dos primeros y quizás el quinto dependiendo cómo se lo vea, fueron de conjunto, sea Arias con su larguísimo pase habilitando a Botero y éste, en vez de engolosinarse, haciendo lo propio con De la Rosa, sea Martins hacia el endiablado cabezazo de Botero, o éste con su desconcertante y generoso taquito para el gol de Didí Torrico que ya nadie esperaba y que casi pareció estar demás a pocos minutos de finalizar el encuentro.

La teoría de conjuntos mostró su validez como en las matemáticas. Todo funcionó en red como estaba programado y el gol argentino del empate no logró introducir el virus del descontrol o la parálisis. “Pase lo que pase, nosotros seguimos haciendo lo que sabemos…” decía Azkargota. Recuperando liderato frente a un equipo que notoriamente confió esta vez en su conducción, Platiní Sánchez cuando se iba ya en el cinco a uno, sereno pero tensionado no hizo la más mínima concesión al glamour de las pantallas. Disciplina, unidad, generosidad e imaginación en la creación de oportunidades, claridad de objetivos, acción de conjunto y unidad de mando. En definitiva, respeto a la institucionalidad de la selección.

Lo que más reconfortó fue constatar que la selección boliviana había recuperado para todo un país que la miraba atónito la mentalidad ganadora, adquirido que viene del significativo proceso vivido en las eliminatorias del noventa y tres y por el que llegamos al mundial de los Estados Unidos para inaugurarlo en la ciudad de Chicago jugando frente a Alemania. Espíritu ganador y combativo, confianza en sí mismos, autovaloración pero sin subestimar jamás a nadie y menos al adversario. Pero, claro está, una sana, necesaria y comprensible ambición personal y deportiva para aprovechar la oportunidad de jugar un partido que, tratándose de la Argentina, iba a ser cuidadosamente visto y analizado. De hecho, al parecer ya un club mexicano se ha interesado en Didí Torrico.

Fue, además, un ejemplo de dignidad y amor propio personal y nacional. Finalizado el encuentro a ninguno de nuestros muchachos se le ocurrió intercambiar camisetas, actitud notoria estando al lado de figuras futbolísticas mundiales como Messi del Barcelona, Zanetti del Inter de Milán, De Michelis del Bayer Múnich, Gago del Real Madrid o el propio Mascherano del Liverpool para no referirnos a Tévez del Manchester United que no estaba en la cancha por haber sido reemplazado en el segundo tiempo. Amor a la camiseta sudada en una victoria histórica, pero también conciencia de que representa un trofeo y un tesoro familiar para hijos y nietos.

La clasificación es aún posible. Lo importante es mantener la senda ganadora recuperada, pues ello significará un aporte al reencuentro con nosotros mismos que los bolivianos estamos necesitando.

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