Pedro Portugal Mollinedo
pedro-portugal@periodicopukara.com
"Descepción con Evo, desasociego con la oposición. Pobres ONGs y sus voluntarios; tanto deseo de cambio para beneficiar a los indiecitos de allá, en las tierras promisorias del nuevo mundo de siempre; tanto esfuerzo, tanto dinero gastado, tanta esperanza, tanta creencia en el reclutamiento de marginales y marginados y pobres y empobrecidos...", se lamenta Juio Aliaga y tiene razón.
Sin embargo, no sólo lamentándose se cambian las cosas. Más bien se puede contribuir así a estabilizar la aborrecida situación que se vitupera.
En el triángulo político de Bermudas que parecen haber encontrado los operadores internacionales en Bolivia - decepción con Evo, desasociego con la oposición y estupefacción con las pobres ONG's - el último el vértice es el más especial.
Indudablemente, se han desperdiciado recursos económicos y humanos en la labor de las ONG's. Se han dilapidado también esperanzas e ilusiones. La Mayoría de estas ONG's, en su equivocada visión de los que es Bolivia ayudaron a perfilar la situación que ahora nos espanta.
Son las ONG's, directa o indirectamente, co gestadoras del fenómeno MAS y Evo Morales, para encontrarse al final del camino que el anómalo así engendrado genera a su vez el ansia del pueblo por exterminar a sus "benefactores": La COR de El Alto ha hecho público su ultimatum a las ONG's.
Si el origen de esta situación es una errada aproximación teoríca, histórica, sociológica y política a la realidad de este país, corresponde iniciar - a contra ruta y con el cronómetro en contra - una aproximación más justa y adecuada. Aproximación que debe ser el preámbulo a la acción y que debe tener como eje una visión válida y contemporánea de la descolonización. De no hacerlo así el fenómono de los países africanos dejará de ser exótico y lejano y Rwanda se repetirá en Bolivia con disonancias aun más terribles y escabrosas.
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