sábado, 30 de mayo de 2009

El colonialismo interno y el MAS.

Tito Pedro Reynaga V.
wreynagavx@yahoo.es

Sería una gran cosa que Guido Delgadillo, al que todo le sale justificable... en razón del "CAMBIO", nos explique para mejor apreciar su proyecto revolucionario: ¿Cuál la consistencia del "cambio" buscado por el MAS? Esto es: su naturaleza, objetivos, estrategias y las cualidades fundamentales de su régimen económico y de gobierno. Porque, hasta donde muestran los hechos de los masistas y aliados, lo que se ve, no es otra cosa que el recalentado y ya cargado de tufo "nacionalismo revolucionario" --que no termina de pasar a la historia y dejar de arruinar al país--. Combinado con pretensiones de renacimiento del viejo socialismo del siglo pasado, inspirado en el marxismo como en el fascismo. El que hoy llaman "socialismo del siglo XXI", "revolución democrática y cultural", "socialismo comunitario"... Todo esto potabilizado y presentado con grueso tinte y barniz indigenista.

Qué bueno sería encontrar que el proyecto masista posee, efectivamente, personalidad y sentido indígena, quechua aymara. Que es contrario al COLONIALISMO INTERNO --concepto que introdujimos en los años 80 del siglo pasado--. Y no ser sólo, lo indígena, recurso de retórica y mercadotecnia.

Aclárenos usted, Guido Delgadillo, o... alguien de buena voluntad:

¿Seguirá siendo la economía estatizada, centralmente planificada, la base del "nacionalismo revolucionario" y la construcción del socialismo pretendido?

¿Seguirá siendo la dictadura el régimen de gobierno necesario para la edificación y sostenimiento de este socialismo?

¿Cómo compaginan las autonomías departamentales, regionales, municipales, indígenas y universitarias con la necesidad de la planificación central de la economía y su ejecución?

¿Cómo será posible compaginar las referidas autonomías con la economía planificada y la dictadura?

No se pierda de vista que dictadura no implica necesariamente uso de fuerza militar, decretos autoritarios grandielocuentes, condena de la democracia y poses fascistoides del mandamás. Dictadura quiere decir imposición de la voluntad unilateral del jefe de gobierno, anulando, sometiendo o arrinconando a las instituciones como el parlamento, el poder judicial, la contraloría, el tribunal constitucional, la libertad de expresión, el derecho de oponerse al gobierno y la amenaza estatal de conculcación de los derechos y libertades ciudadanos y los Derechos Humanos... Sea que se logren con despliegue de tropas y decretos en bando (como hacían los dictadores militares) o por medio de maña, astucia, clientelismo, corrupción de conciencias, distribución de dádivas, propaganda masiva, cohecho, manipulación de leyes o masas agresoras en acción.

Sinceramente, en atención a lo que hace y anuncia hacer el gobierno, yo no veo otra cosa que un movimiento reaccionario presentado como revolución. Un movimiento que reestablece las estructuras que le han permitido al colonialismo interno mantenerse a pesar de nuestra legislación republicana. Esto es, la economía estatizada como base del sistema de saqueo del producto social para beneficio de grupos oligárquicos. La empresa estatal y el PGN como botines a merced de los gobernantes.

Si es que hay cambio, éste, corresponde a la emergencia de ciertas elites indígenas y populares con proyección oligárquica. Lo que no toca las estructuras del colonialismo interno. Como van las cosas, el país está caminando hacia un cambio radical en la composición étnica de la oligarquía: antes blancoide y, en proyección, indiana. Pero no hacia la superación de las estructuras del colonialismo interno. De ahí la condición reaccionaria del actual proceso de cambio empujado por el MAS, bajo discurso socialista e indigenista.

Revolución es otra cosa. Implica cambio de estructuras, nuevo sistema social. Nuevo régimen de economía y de gobierno hacia el desarrollo de una nueva cultura. Y esto es lo que no se ve, salvo cosas colaterales, en los más de tres años y medio de gobierno masista. Sin embargo, la tecnología comunicacional deplegada a todo dar por radio, televisión y prensa, aprovechando un piso ideológico popular intoxicado de populismo marxista, nos está haciendo ver como revolución... un movimiento reaccionario. El de supervivencia del colonialismo interno.

Bolivia no es el país más atrasado y pobre de sudamérica, y una realidad marcada por la injusticia social y la marginación de las mayorías nacionales porque tiene mayoría poblacional indígeno mestiza y una minoría blancoide, o porque el collado o el llano sean ambientes que generan indolencia y flojera, como piensan algunos. O por el imperialismo yanqui --las inversiones de las transnacionales yanquis en el país nunca han sido más que negocios marginales y pequeños--. O, porque hasta ayer mandaban los blancoides. No. El origen de los males del país está en la supervivencia de las estructuras de la colonia feudal impuesta por la corona española. Un sistema de saqueo, cuyo absurdo y sinsentido social pagamos con nuestro atraso y miseria material y moral. Entonces, que la oligarquía cambie de rostro no cambiará nada.

La revolución está aún en espera... dependiendo del agotamiento de la ideología populista de raíz marxista que domina el ambiente y gobierna el país. Y, de que la vieja oligarquía de derecha no termine de beneficiaria del desastre udepista del actual régimen y vuelva al poder.