sábado, 29 de agosto de 2009

Economia comunitaria

Alberto Bonadona Cossío
abonadona2001@yahoo.es

"Bolivia está haciendo un modelo de producción que se adecúe a su realidad. Es como un traje a medida". De esta manera, en una entrevista publicada en "La Razón", el ministro de Economía y Finanzas Públicas, Luis Arce, se refirió al "modelo económico, social, comunitario, productivo (MESCP)" que se supone el gobierno intenta establecer en el país. No hay pautas claras, sin embargo, de cómo se logrará el gran diseño de este "traje a medida".

El comunitarismo que predican los actuales gobernantes es una creación impregnada de un idealismo hegeliano, o tal vez weberiano, con el que en diferentes discursos, entrevistas y debates intentan convencer a la población que en Bolivia la comunidad originaria campesina es la fórmula de salvación productiva para toda la economía nacional. Al respecto creo que el comunitarismo productivo en Bolivia no existe más allá de apoyos recíprocos que mínimamente logran aumentar la producción y no alcanzan a generar, aquello que los economistas denominan, economías de escala, que por el volumen producido y por las características de un trabajo colectivo permite y facilita la vinculación de actividades diversas en un todo armónico dentro de procesos productivos compartidos y, sobre la base de la especialización, elevan la productividad del trabajo. Máximo existen unidades productivas dispersas que comparten la comercialización y en virtud de ello ya se califican de comunitarias.

Tal vez, con gran uso de la imaginación, se puede encontrar alguna forma de comunitarismo en las cooperativas mineras. No obstante, estas se aproximan a unidades productivas dirigidas por un empresariado precario compuesto por personas que no trabajan al interior de las minas pero si disfrutan de los excedentes generados por el trabajo ajeno. Estas cooperativas se caracterizan por un alto grado de explotación de los obreros que efectivamente trabajan en los socavones y que equivocadamente son referidos como cooperativistas. Su baja productividad, el poco uso de maquinaria y equipo, los colocan muy alejadas de cualquier tipo de organización laboral que alcance un trabajo creador de las sinergias necesarias para elevar el producto social. Considero que se encuentran más cercanas a una forma muy elemental de cooperación simple pre capitalista y que en su forma desarrollada por la alta especialización del trabajo logró aumentar exponencialmente el producto y la productividad.

Por otra parte, a nombre de comunitarismo se introduce también el concepto de nación originaria comunitaria campesina dentro de líneas que se utilizaron en la ex Unión Soviética. Se debe recordar que esta no llegó a consolidar su unificación por las grandes disparidades que impulsó entre las diferentes nacionalidades y etnias que de ella formaban parte y fue de esa manera que se desintegró. Algo semejante ocurrió en Yugoslavia y Checoslovaquia. La Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia reproduce en sus propios términos lo que se hizo en la ex URSS. Puedo asegurar que de insistir en este traje a medida nos dirigimos a una anunciada desintegración. Las políticas económicas que tardan en llegar deben dirigirse a la solidificación y refuerzo de una sola nación, una República, una economía descentralizada sí, pero con visión de un solo país.