viernes, 30 de octubre de 2009

Mercado y planifcacion

Alberto Bonadona Cossío
abonadona2001@yahoo.es

Lo obvio es que el capitalismo de hoy no es el mismo que el del siglo XIX, sin embargo no siempre lo obvio es lo que más se distingue al observar la realidad. Así, al hablar del mercado, por ejemplo, muchos economistas sólo ven la libre competencia y sus virtudes. Olvidan que ésta fue la principal característica en los albores del capitalismo y aunque, efectivamente, facilitó la formación de la burguesía de los países industrializados durante la revolución industrial que ocurrió aproximadamente entre 1730 y 1870, no es hoy su rasgo más destacado.

La evolución del capitalismo derivó en la formación de poderosos monopolios que niegan y destruyen la libre competencia. Si bien esta última no ha abandonado el escenario de las economías industrializadas ahora sólo convive en la trastienda de sociedades dominadas por poderosos monopolios. En las no industrializadas se cree que la libre competencia puede ser fortalecida y por eso promueven las microempesas y todos los micros. En esta lógica no se llega a visualizar cómo los grandes monopolios planifican la producción por quinquenios o decenios a la vez que delimitan el consumo de la población mundial. Lo que significa que condicionan, no controlan, la vida de los individuos y de las pequeñas empresas.

El capitalismo de hoy es el capitalismo del monopolio. Parafraseando a Jean Tirole se puede afirmar que toda empresa es una ventana al monopolio. Así, el pequeño o gran negocio busca la oportunidad de ser único en algo que vende, en la forma que lo hace o desde el lugar en el que se establece. Se puede concluir que de la competencia emergió el monopolio y hoy éste ha superado las fuerzas del mercado mediante la planificación.

El gran temor que se expresa respecto a las sociedades controladas por un Estado ubicuo es que éste tanto planifica la producción como controla la vida íntima de los individuos. La forma en que estos Estados se desenvolvieron en el siglo XX va dejando únicamente una estela. Los Estados de sociedades tan dispares como la china y la cubana se encaminan a retirar su presencia de todas las esferas que invadieron, no por un triunfo del capitalismo sino más bien porque sus medios materiales estuvieron simplemente limitados para superar al capitalismo.

A pesar de las profundas crisis en las que el capitalismo se ha visto envuelto a lo largo del siglo XX y XXI, este no deja desarrollarse a la historia presente sin su pesada presencia. Una presencia que se evidencia en el desarrollo tecnológico creador de grandes potencialidades para satisfacer las más apremiantes necesidades del ser humano así como para resolver sus grandes aspiraciones. Es, no obstante, una fuerza destructora por su gran capacidad bélica, que ciertamente la ejerce, al mismo tiempo da al traste con las condiciones más básicas de vida en el planeta, niega el desarrollo de las capacidades humanas cegadas por el hambre y enfermedades que pueden ser factiblemente superadas. Las potencialidades que existen en estos campos nunca estuvieron más al alcance de la humanidad que hoy, a la vez que nunca estuvieron tan lejanas.