jueves, 26 de noviembre de 2009

Modelo económico adaptado, modelo nacional

Carlos Hugo Laruta
chlaruta@hotmail.com

La propuesta de Samuel de "ampliar la clase media" a partir del apoyo a los emprendedores para la multiplicación de sus pequeños negocios y emprendimientos en todo el país y sobre todo en el occidente de Bolivia, recoge la central realidad de que El Alto y el occidente están volviéndose en cierto modo "cambas" y que Santa Cruz y el oriente están volviéndose en cierto modo "collas".

Esta propuesta se asienta en un hecho fundamentalmente cultural vinculado al capital social (valores y orientaciones de la acción asociativa económica), que existe masivamente en El Alto, pero también en las otras ciudades y el área rural del occidente boliviano.

Los estereotipos de ferias masivas y populares en el occidente son la feria de alasita y la feria de la villa 16 de julio, y últimamente todas las ferias empresariales y productivas que se van realizando por doquier, son verdaderas ferias "24 de septiembre Feria de Santa Cruz" en pequeño. Eso son las ferias de Patacamaya, Luribay, Guaqui, Viacha, etc, etc, etc. ferias de artesanía, de comercio, de emprendimientos, de servicios, de agricultura, de ganadería. Y en la ciudad de Santa Cruz, urbe cada vez más intercultural, el nuevo cosmopolitismo boliviano sobre la base de un modelo grande de inversión, riesgo, competitividad y empresa, tiene también un rostro popular, donde los ingredientes y colores collas –de los emprendimientos pequeños- se van articulando en la culinaria, en la vestimenta, en el rostro de los pequeños emprendimientos y negocios, en las identidades parciales y mestizas que se van formando, complementando el claro cosmopolitismo de la ciudad oriental.

Pero –como le señalamos- el poderoso puente común articulador que une a ambas ciudades y regiones es sobre todo un hecho económico y sociológico: son los emprendimientos, los negocios, las inversiones, donde pequeños y medianos capitales monetarios (dinero, maquinaria, equipos) y capitales sociales (orientaciones y valores para fomentar la asociatividad, la innovación, la confianza), bailan al compas de la dinámica de la producción, la circulación y el consumo.

Y es que en ambas ciudades, El Alto y Santa Cruz y replicado en sus provincias y áreas rurales cada vez con más fortaleza, se está produciendo desde hace algunos años una revolución silenciosa. Los recién llegados se encuentran con un mundo por construir. Ante la ausencia de trabajos y empleos previstos por un ente medianamente débil o inexistente (el Estado en el oriente o las grandes empresas en el occidente) las oportunidades económicas debieron inventarse.

Por esto, los parecidos entre El Alto y Santa Cruz y sus áreas de influencia, se van acentuando cada vez más. Es claro que Santa Cruz no perderá su modelo de gran empresa agroindustrial como eje de su desarrollo y su visión de país de institucionalidad democrática sólida. Pero a la vez debe entender que en la medida en que se vuelva en cierto modo mas "colla", es decir que desarrolle el pequeño emprendimiento y lo articule mas con lo grande, garantiza la irradiación de su modelo hacia el occidente pero adaptado a esta realidad, a través del rostro de los emprendimientos y pequeños negocios de todo tipo que en su ampliación numérica amplían lo que se llama la "base social de la democracia" al ampliar la clase media que la sustenta.

Esta mirada nacional, de articulación y de encuentros de modelos económicos y que sustentan visiones de solidez institucional democrática, es una verdadera interpelación de alcance nacional. Por ello, contribuirán a su propia derrota quienes no entiendan que acabó el tiempo de énfasis de lo regional y no entiendan que en esta elección de diciembre la oposición debe posicionarse con una visión nacional sobre lo institucional democrático y sobre un modelo nacional de economía que articule al oriente con el occidente..

Expresando esa nueva realidad nacional, el liderazgo y programa de gobierno de Samuel Doria Medina recoge ese sentimiento de masas que se inventa y se reinventa a fuerza de empeño, voluntad y sacrificio y que va requiriendo de un nuevo gobierno nacional con una nueva visión de la totalidad del país, asentada en el trabajo y las oportunidades económicas masivas.

Samuel plantea, entonces, una dirección a impulsar en la marcha de la sociedad boliviana, que encuentra en los emprendimientos, en los pequeños negocios y microempresas, una nueva oportunidad para la verdadera refundación nacional más allá de los intentos masistas de rentismo, estatismo trasnochado, etnicismo exagerado y abuso de poder.

A tomar decisiones, compañeros.