jueves, 26 de noviembre de 2009

Un nieto de Franz Tamayo en ENTEL

Julio Ríos Calderón
jrioscalderon@hotmail.com

Franz Tamayo, figura epónima en las letras americanas fue junto a Ricardo Jaimes Freyre, la más alta cumbre de la poesía boliviana de todos los tiempos. Genial en el manejo de las ideas y de la palabra, este gran boliviano recogió todo el aliento de las alturas y lejanías del mundo. Tuvo una activa participación en la política nacional. Fundó el Partido Radical y se le eligió en plena Guerra del Chaco, Presidente de Bolivia, cargo que nunca pudo ejercerlo porque la elección fue anulada por el "Corralito de Villamontes" efectuado por Germán Busch y David Toro contra el presidente Salamanca.

El autor de Habla Olimpo -"...yo fui el orgullo como se es la cumbre y fue mi juventud el mar que canta..."-, ha dejado a su familia una herencia invalorable de incorruptible moral. Uno de sus nietos, Leonardo Bascopé Tamayo, ha reencarnado aquella personalidad siempre destacada en funciones públicas. Es posible que la frustración de Tamayo -que no conquistó la primera magistratura-, haya sido espiritualmente compensada con la elección de Leonardo Bascopé Tamayo, como Presidente de ENTEL, empresa nacionalizada desde mayo de 2008. El Estado controla a la telefonía con el 97,5 por ciento de sus acciones.

No cabe duda de la herencia de aquel pensamiento puro que ostentó Tamayo. Los elementos que caracterizaron su pensamiento se compaginaron de tal modo que la Naturaleza, irguiéndose, podía decir al mundo entero: Este es un hombre. Reconforta hoy en día advertir que la capacidad de asimilación del abuelo del Presidente de ENTEL era, sencillamente, extraordinaria y aquella experiencia le fue preciosa para ampliar su horizonte, ajustar sus perspectivas, perfeccionar su innato don social, familiarizarse con las prácticas de gestión y adquirir maestría en el manejo de responsabilidades públicas que serían en adelante preciosos instrumentos de trabajo y ejemplo para sus hijos y sus nietos.

ENTEL sufrió a lo largo de los años, no sólo el desdén de quienes la explotaron, sino también el arbitrario origen de los que por debilidades corruptas, la consideraron una empresa ideal para delinquir. Sin embargo, el paso del tiempo nos ha enseñado muchas cosas, con el resultado de que la herencia de dignidad moral de Tamayo -puesta de relieve en el actual Presidente de ENTEL-, pudo erigirse en toda sus relevancia gracias al auténtico valor moral que le caracteriza.

En la fecha, la empresa de telecomunicaciones tiene previsto que hasta finales del presente año, los departamentos de Oruro, Tarija y Pando, además de los 327 municipios del país, serán cubiertos a lo largo y ancho de sus espacios territoriales con los servicios de telecomunicaciones provistos por ENTEL. Tal proceso es digno de estímulo y aplauso, pues con la misma dinámica continuará hasta brindar cobertura en todo el territorio nacional.

El abuelo del Presidente de ENTEL, fue el poeta más grande de Bolivia, un defensor de la raza aymara, un estadista honesto y un ejemplo para las generaciones de ayer y de siempre. Su incursión en la política, casi en desmedro de su creación literaria, no impidió que su gran legado de la más alta ética, trascendiera como una luz brillante en la tierra que tanto ocupó su tiempo y su talento.