sábado, 27 de marzo de 2010

autonomias de pacotilla?

Ivan Arias Duran
ivanariasduran@hotmail.com

El actual gobierno ha logrado insertar en el imaginario nacional la sensación de cambio a partir del cambalache de letreros, de mudar el nombre a las cosas viejas. El fetiche del nombre (como si éste hiciera a las instituciones o las personas) y su rebautizo son la concreción revolucionaria pregonada hasta el cansancio. Han pasado cuatro años en que centenas de letreros han sido cambiados y la gente de tanto cambio, cree que realmente el mismo es una realidad. Recuerdo que uno de los más sonados, ni bien comenzó el Gobierno el año 2006, fue el de la PTJ (Policía Técnica Judicial) por el sonoro FELCC. Ha pasado el tiempo y todo es igual o peor que antes en esta repartición policial. Con la aprobación de la nueva Constitución el gasto en cambios de letreros ha crecido exponencialmente: empezando por las monedas, pasando por los símbolos presidenciales y terminando en los gritos militares. Cambia, nada cambia.

El más poderoso partido que tiene hoy Bolivia, ha demostrado una excepcional habilidad para refritar lo viejo en base a discurso y maquillaje que deja anonadados a propios y extraños, especialmente a los jóvenes. Maestría que ha logrado fijar la atención en el letrero y no en el contenido, en utilizar la luminaria para tapar y vaciar de contenido a las cosas o personas rebautizadas. La tan mentada nueva Asamblea Legislativa Plurinacional (ALPLU), es la mejor muestra de cómo un título tan rimbombante no la salva de ser envilecida y sometida a otro poder: los levanta manos de ayer, de republicanos pasaron a llamarse plurinacionales. La dignidad de la ALPLU como de los otros organos del Estado está seriamente cuestionada, más allá de lo discursos de cambio revolucionario.

Pues, en la misma línea, las elecciones de abril, la primera en la que se elegirán gobernadores y constituirán departamentos autónomos, se corre el peligro que, una vez más, el letrero oculte el retroceso y centralismo que se está gestando. Circula un borrador de Ley Marco de Autonomías elaborada por el Ejecutivo, que de mantenerse como esta, habremos vuelto a 30 años atrás donde el poder central manejaba y decidía todo. En la misma línea, de socavar y envilecer el poder de las autonomías, Asambleístas Plurinacionales del oficialismo están promoviendo un proyecto de Ley de distribución directa de recursos a los municipios y comunidades, pasando por encima a las futuras gobernaciones y municipios, sin respetar siquiera a las asambleas (parlamentos) departamentales. Así, para qué elegir gobernadores, asambleístas departamentales, alcaldes y concejales si todo va estar decidido por el poder central omnímodo?

La autonomía supone que son los departamentos y municipios los que deben decidir cómo usar y qué hacer con sus recursos, pero pasándose por encima la misma CPE (articulo 2712), el Gobierno está intentando atomizar (dividir) los departamentos, especialmente aquellos donde sabe que va a perder y Tarija es el experimento que ya está en marcha. Las amenazas de que solo recibirán apoyo del gobierno central las gobernaciones en que gane el oficialismo, nos están dando la pista de por donde se quiere conducir el proceso después de abril: si dejas que el guía espiritual de la humanidad y la autonomía decida tu futuro te irá bien, caso contrario prepárate para tu calvario. Sin embargo, para evitarnos días de dolor y confrontación entre hermanos es bueno que los actuales gobernantes comprendan que "con el puño cerrado no se puede intercambiar un apretón de manos" (Ghandhi) y que intentar hacer autonomías de pacotilla será un craso error.