jueves, 29 de abril de 2010

JUCIO A JOAQUINO Y ETERNIDAD A LA CIUDAD DE POTOSI

Jaime Chumacero
jchumacer@yahoo.com

El día martes 27 de abril, las oficinas de los diferentes edificios que rodean la Plaza 10 de noviembre, donde funcionan instituciones como el Gobierno Municipal de Potosí, la Prefectura, Impuestos Internos, la Corte Suprema y la Cooperativa Telefónica, se mantuvieron cerrados y sin actividad alguna; el motivo de dicha paralización, fue la filmación de una película referida sobre la supuesta vuelta de Butch Cassidy a Potosí, luego de 15 años después de su también supuesta muerte dada en la zona de San Vicente (un campamento minero del sur de Potosí) por el ejército boliviano.

Haber estado ahí compartiendo con un nutrido grupo de extras vestidos con atuendos de inicios del siglo XX (1900), me llevaron a ciertas reflexiones sobre el significado de Potosí; observar a los caballos y al actor protagonista de la película (Sam Shepard), quien más que vaquero o forajido, tenía más parecido con la triste figura del Quijote de la Mancha vestido de vaquero, situado en una ciudad cuyas calles conformadas por edificios a veces raídas y otras brillantes, con balcones y torres de iglesias y al fondo el casi eterno Cerro Rico (hoy a punto de colapsar), cuyos matices de colores acres dominan todo el escenario de la ciudad potosina.

Todo este conjunto urbanístico no planificado como ciudad en su inicio, sino más bien como un simple campamento minero, muestra y demuestra la tremenda terquedad de quienes erigidos en esta ciudad y al igual que ella pretendemos no pasar a triste historia sino revalorizar la tremenda importancia de la misma y proyectarla con su singularidad en esta pretendida globalización homogenizante donde al parecer la estandarización pretendida es el ser europeizante o el inmigrante de este en territorio norte americano.

Quienes vivimos en esta tierra, hemos visto transcurrir su historia a inicio dominada por la actividad minera, como demuestra la historia reciente de la única empresa nacional minera de Bolivia, que ocupaba al 70 por ciento de la población trabajadora, la misma que entro en crisis y generó el proceso de relocalización que arrojo a miles de personas fuera de la ciudad con destino a las principales ciudades de Bolivia y Argentina, prefiguraba tal vez la desaparición de esta ciudad dado que muchos vendieron desesperadamente sus casa a precios de gallina muerta y otros se relamían (Sanchez de Lozada y Jaime Villalobos actual inversionista de Manquiri) las futuras posibilidades de explotación y desaparición del Cerro Rico y su ciudad a través del trabajo a cielo raso, tal y como ahora se explota en la mina San Cristobal cuyas edificaciones previamente fueron trasladados un poco más allá.

Incluso el mensaje dado por Sanchez de Lozada (ex presidente prófugo de Bolivia), de manera sutil a todos los que tercamente se quedaron en Potosí, de que él mismo pensaba irse a vivir a Puna por su clima benigno, estaba dirigido a desolar la ciudad de Potosí; la huida de unos, atrajo la venida de otros que vieron la oportunidad de instalarse en la desierta ciudad de Potosí, se vino mayoritariamente el mundo rural a gozar de la infraestructura básica existente en ella y no existente en sus lugares de origen.

Uno de los que vinieron conjuntamente a ese mundo rural, precisamente fue Rene Joaquino, quién inicialmente recibió el apoyo de ese conglomerado de inmigrantes y población descontenta y desorientada de potosí en su primera aventura de presentarse como candidato a la Alcaldía de Potosí (único curul ganado por su partido), mientras los otros se pugnaban como buitres sobre los restos decadentes, y como no se entendían vieron en el indiecito la posibilidad de elegirlo Alcalde. Sin embargo oh! Sorpresa, los recursos masivos de dineros comenzaron a engrosar las arcas municipales, TGN, IDH, HIPC, donaciones internacionales y los recursos propios.

El indiecito proveniente del área rural que durmió en cuero de cabra tendido sobre la tierra de su casucha, con tanto dinero, vio la oportunidad de cumplir su paradigma de suelo bañado de cemento y baño a la ciudad toda para beneplácito de todos, algo así como el paradigma del menonita de ver la tierra cruceña verde y plana como mesa de billar sin un solo árbol, o como el nuevo paradigma de algunos potosinos de cambiar las casas coloniales por edificios estilo paceño, algo así como el indiecito cooperativista explotador de otros indiecitos (manejados peor que el mitayaje) cuyo paradigma es comprar Hummers usados, sin consideración de historia, sin consideración al monumento de la humanidad, sin consideración a nada.

Sin embargo la fortaleza de esta tierra es mucho más que el interés particular y grupal de otros, por ello es que la filmación de la película Blackthorn, hará que muchos redescubramos a la ciudad de Potosí y su magnífico Cerro de Potosí "pater eternum" como identidad de todos los potosinos, más allá de los meas culpas de aquellos que explotaron, mataron, diezmaron o los resentimientos y revanchismos de los que creyeron ser explotados, matados o diezmados; dado que el mañana será la gloria para "La Ciudad que Brilla en las Colinas".