viernes, 23 de abril de 2010

¡Cambio y fuera!



Ha finalizado la “Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra”, con la presencia de dos presidentes que se quieren y apoyan siempre (los demás, por uno y otro motivo, suspendieron sus visitas): Chavez y Morales, un solo proyecto y un solo corazón. No llegó nadie valorable, nadie influyente, ni siquiera un mensaje de salutación que valga la pena, salvando el saludo de Galeano, siempre agradable, aunque ya esté gagá.

¿Alguien conoce las conclusiones? ¿Algún periodico en el mundo las ha publicado, alguna asociación relevante de ecologistas, alguna ONG de importancia, algún gobierno, así sea de un pequeño país africano? (Son inalcanzables, maximalistas e inviables, pero pueden engrosar con méritos la literatura revolucionaria de la época). Si les interesa las pueden encontrar y leer aquí.

El caso es que la conferencia se echó a perder, porque un par de frases mal colocadas (no fue un gafe, el Presidente las tenía escritas y punteadas de antemano -ver video- en los papeles de los que extrajo el contenido de lo dicho) del líder espiritual de los pueblos del mundo, quien la convocara, fueron más estruendosas y llamativas que todas las discusiones y debates, que terminaron como lo que fueron, “un saludo a la bandera”, decimos los bolivianos.

Ahora queda recoger la basura, los restos de sándwich de chorizo, los envases y artilugios de plástico, dejar correr los ríos de orines plurinacionales y mundiales, de tanto visitante que confluyó en el valle tiquipayence. Final del Woodstock ecológico, y ya está. Vamos a cambiar de tema, aunque algo de pena quedará por siempre, de tanto reírnos de nosotros mismos y por la vergüenza planetaria que tuvimos que soportar.

Quedarán también los funcionarios de gobierno, a los embajadores y embajadoras de Bolivia la Plurimúltiple, explicando a los homosexuales y lesbianas del mundo (por suerte no hay asociaciones de calvos), y a los hombres y mujeres de buena voluntad, lo de la conjura k’hara-yanqui-transgénica del imperialismo universal y el capitalismo salvaje, a ver quién se la cree, para superar la imagen de discriminador homofóbico con la que ha quedado Evo ante los ojos del mundo mundial.

Otro detalle pequeño, pero no menos importante, la seguridad de una convicción autoritaria se va pintando también en el horizonte de la opinión pública mundial. Develar este problema ante la opinión pública es complejo, por la simpatía que logró el "Presidente Indio" al iniciar su mandato, aunque las instituciones, los organismos internacionales y las cancillerías de los gobiernos lo tienen absolutamente claro.