lunes, 17 de mayo de 2010

El sistema de pensiones más avanzado del mundo

Alberto Bonadona Cossío
abonadona2001@yahoo.es

El sistema boliviano de pensiones tiene un componente que no existe en otros sistemas que es la Renta Dignidad. Ahora se plantea introducir, con una nueva ley, un "fondo solidario" que volvería universal la concesión de una pensión. Decir, como hace el Vicepresidente García Linera, que estos aspectos convierten al sistema boliviano en "el más avanzado del mundo" es una exageración.

La introducción de la cobertura universal es en extremo costosa, especialmente para un país pobre como Bolivia con cerca de un 69,4% de la población económicamente activa fuera de un sistema de pensiones (sin contar el pago de la Renta Dignidad). Los cálculos que se hicieron para uno de los anteriores proyectos que introdujo la idea del fondo solidario se refería a unas 250 mil personas cubiertas en 25 años. Esta cifra es una broma frente a los potenciales 4 millones de ciudadanos elegibles para recibir este beneficio.

Por otra parte, el financiamiento adicional de un medio por ciento proveniente del total ganado de todos los actuales cotizantes al sistema de pensiones y un aporte patronal de 3%, ambos destinados al fondo solidario, no llegan a crear los recursos necesarios para pagar universalmente la referida pensión solidaria. Aparte de que el Estado no aportará un solo centavo para este propósito, se dice que también utilizará el 20% de los fondos formados por los aportes laborales al seguro de riesgo común y por los aportes patronales al seguro de riesgo profesional. No se olvide que estos recursos ya son destinados a pagar una pensión mínima en el sistema de AFP. Con este último propósito ya se utiliza el 10% de los sueldos que superan los 60 salarios mínimos, fuente que también se usará para pagar la pensión solidaria, añadiendo el 1% de los sueldos que superan 20 salarios mínimos y el 5% a los que superan los 40 salarios mínimos. De estos aportes, los que ya se hacen nunca sus destinos fueron consultados a los dueños del dinero y, de los que se piensan crear, es de suponer, tampoco se consultarán y serán impuestos no aportes voluntarios.

Si el fondo solidario fuera utilizado únicamente para la población con ocupación formal se continuaría con la tesis laboral que introdujo la vieja seguridad social al crear el sistema de reparto. Esta tesis es la forma de discriminar a una gran mayoría de la población trabajadora que trabaja en el campo, en el comercio, la construcción, los transportes y otros sectores que absorben el trabajo denominado "informal". Por supuesto que un sistema que no toma en cuenta a esos sectores, está lejos de ser universal y estaría más lejos de ser el mejor del mundo.

También hay que recordar que de un millón doscientos mil afiliados al sistema al 30 de junio de 2009, tan sólo efectivamente cotizaban 536.035 trabajadores. Esto refleja principalmente la gran rotación que existe en las fuentes de empleo en el país. Las autoridades han señalado que "la reducción de edad" permitirá obtener una pensión después de 30 años de aportes. La pregunta es ¿cuántos de los trabajadores en Bolivia pueden tener un puesto de trabajo formal por 30 años? Además, anticipar la jubilación, que es efectivamente de lo que está hablando el gobierno, significa utilizar la cuenta individual antes de que el ahorro en la AFP permita financiar el 70% del total ganado en el pago de la pensión.

Si a eso se aumenta la afirmación, nada inocente por cierto, que la "reducción de edad" se aplica cuando el trabajador ha aportado por un tiempo igual a los 30 años, la "conquista" de los trabajadores en las negociaciones con el gobierno se convierte en una tomadura de pelo. Es precisamente el tiempo que se requiere para, en promedio, no obligado por nadie, alcanzar el financiamiento del 70% del total ganado por lo que a uno y su cónyuge les queda de vida. Este aspecto divulgado por el gobierno, no es concesión del gobierno, es tal y cual funciona la capitalización individual y que no la hace la más avanzada del mundo.