martes, 18 de mayo de 2010

Sobre la coyuntura en Bolivia

Alberto Muñoz Céspedes
albertcesp@yahoo.com

Luego de un mes de ausencia, retomamos este espacio para compartir y difundir algunas percepciones sobre la realidad que enfrenta el Estado Plurinacional de Bolivia. Empezaré haciendo referencia a la Conferencia Mundial de los pueblos sobre el cambio climático y los derechos de la madre tierra que se realizó el mes pasado en la localidad de Tiquipaya en el departamento de Cochabamba.

Muchos sospechan, y algunos podemos afirmar, que fue el evento mediático más importante que haya realizado el Viceministerio de Comercio Exterior e Integración junto a ciertos gurús del gobierno liderados por Pablo Solon que desde su Despacho en Nueva York logro aglutinar a varios de sus amigos alter mundistas que hoy pretenden relanzar trasnochados discursos de corte izquierdista desde sus puestos ejecutivos en diversas ONGs cuyas acciones tienen alcance "global" particularmente en los llamados países pobres.

Si hay algo bueno que rescatar de la mencionada Conferencia Mundial, no es precisamente el conjunto de temas y discusiones que ahí se abordaron sobre el tema del cambio climático (porque finalmente las conclusiones del evento fueron redactadas por Solón y su "equipo temático") sino cómo es posible distorsionar la realidad metiáticamente y sacar réditos políticos y económicos de esta intervención. Ni Hitler y todo el aparato del nazismo lo hubiera hecho mejor.

Mucho se ha hablado que en Tiquipaya se concentraron durante los días del evento cerca de 45.000 personas (incluso el Presidente Morales esta seguro de aquel dato), los menos optimistas hablan de 25.000 personas pero para quienes hemos participado directamente del evento las cifras dadas por los coordinadores y autoridades del evento no cuadran con el número real de visitantes al evento que en el mejor de los casos llego a 7000 personas.

De las que además sólo 3000 eran extranjeros y de esta cantidad casi el 80% llegaba de países vecinos, dato que resta credibilidad a las palabras del propio Canciller que insistió que había representantes de todos los pueblos del mundo. A decir verdad bien reducido el número de pueblos que tiene el mundo del Emb. Choquehuanca.

Se ha dicho que la Cumbre apenas costo 10 millones de bolivianos al TGN, pero no se ha dicho que recursos provenientes del Gobierno de Venezuela, con todo lo que eso implica en términos de dependencia política, cercanos a la misma cifra han permitido sostener el mencionado evento, permitiendo pagar pasajes y viáticos a los conferencistas invitados única forma de asegurar su participación.

La reunión además ha permitido que se hagan ciertos pagos adicionales o lo que podríamos llamar "una yapita incluida" (en materia de hoteles, contratación de equipos, etc.) por servicios que no han sido siquiera utilizados.

Estos hechos, hacen evidente que a pesar que el Gobierno Central señala que en el Estado Plurinacional de Bolivia esta prohibido el uso de gastos reservados, y se rasgan las vestiduras denunciando a la Jerarquía de la Iglesia Católica y al ex Defensor del Pueblo, existe dinero extra que no tiene ningún control del Estado Plurinacional pero que condiciona (si no hipoteca) la tan cuidada, por el gobierno, soberanía nacional pero además atenta con todo criterio de Buen Gobierno que se cimienta en la transparencia de los recursos que tienen impacto en la gestión pública sea cual sea la naturaleza de estos recursos.

Incluida la eufemística donación que realiza hacia nuestro país el gobierno de Venezuela. Eufemística porque quien conoce de Relaciones Internacionales sabe que entre países "no hay almuerzo gratis" y que priman los intereses.

Finalmente, cuando ya la Cumbre no había alcanzado la notoriedad internacional que se pretendía. Sale el genio del Presidente Morales expresando su conocimiento sobre la ingesta de pollo y de bebidas gaseosas como la Coca Cola. Esto logro distraer la atención sobre las falencias de la Cumbre, como, por ejemplo, el poco impacto político (se esperaba que al menos estén presentes todos los Presidentes y Jefes de Estado del ALBA) que tuvo la Conferencia por sí misma.

Sin embargo, desde el ámbito mediático las expresiones de Morales motivaron diversos comentarios (la mayoría negativos) pero sin hacer referencia al tema central de la conferencia. Alcanzando que de un encuentro mediocre (de calidad media) al menos quede un eco de cierta notoriedad sobre todo en los titulares de prensa.

Nadie se pregunto por ejemplo ¿Qué hace un Viceministerio de Comercio Exterior e Integración? liderando una Conferencia como la antes mencionada. ¿A caso no es tarea del Ministerio de Medio Ambiente y Aguas? ¿En verdad para este gobierno el Medio Ambiente es una preocupación sentida o es simplemente es una herramienta para otros fines político? ¿Por qué existió tanto hermetismo entre los responsables de la coordinación cuando se trataba de un asunto de Estado que importaba a todos los bolivianos? ¿Por qué se improviso tanto el evento? ¿Qué papel jugo realmente Pablo Solon y sus amigos?.

De lo anterior se puede inferir que el mayor potencial del gobierno liderado por Evo Morales esta en su capacidad de construir realidades mediáticas cimentadas en medias verdades y en una red oscura e intrincada de apetitos e intereses personales. Actitud propia de quienes reducen La Política y la confunden con lo político que no es más que una lucha de fuerzas.

Para conectar esta lectura coyuntural en Bolivia con la primera parte expuesta líneas arriba. Diremos que muchos ciudadanos evidenciamos con pesar que quienes dirigen el país (desde el omnipotente Poder Ejecutivo), en tiempos del "vivir bien", carezcan de creatividad para enfrentar los temas de mayor importancia en el país y que por el contrario derrochen tantas energías para producir eventos mediáticos que no tienen ningún impacto en la vida de los bolivianos o tan sólo en los intereses de unos cuantos (como ocurrió con la fallida conferencia mundial antes mencionada cuyas conclusiones para colmo sólo servirán, a juicio de los especialistas, para entorpecer consensos en la próxima reunión de Cancún sobre medio ambiente).

Seria absurdo plantear que es creativo politizar, desde el Palacio de Gobierno, las instituciones del Estado como las Fuerzas Armadas o la Policía Boliviana, esto ya lo hizo en su momento el MNR. Mucho menos se podría decir que es creativo influir en el Congreso Plurinacional para que se designe a un Defensor del Pueblo del que se sospecha que tiene cercanía con el partido de gobierno o se mantenga ciertos interinatos en el Poder Judicial para evitar la independencia de un Poder del Estado Plurinacional, o más recientemente el conjunto de argumentos "jurídicos" para lograr que los gobernadores electos por la ciudadanía en Santa Cruz, Beni y Tarija no puedan asumir sus cargos.

Los hechos podrían ir sumándose y se podría afirmar con claridad que el Gobierno liderado por Evo Morales carece de una visión de futuro, refugiándose en la nostalgia de estrategias aparentemente exitosas, para el grupo de funcionarios del Palacio de Gobierno, del pasado como fue copamiento del aparato del Estado por parte del partido de turno en el Gobierno. Quizás el único elemento novedoso de quienes encarnan el proceso de cambio este en el acento mezquino con que tratan los asuntos públicos, reduciéndolos a temas de interés personal o tan sólo grupal.

Es contradictorio que quienes levantan las banderas del cambio y elaboran elocuentes discursos para la galera sobre la justicia social; en la práctica, sigan utilizando las viejas mañas politiqueras olvidándose de la consecuencia entre pensamiento y acción, cayendo en absurdos como la negación a principios jurídicos (como la irretroactividad de la Ley) aplicables a toda lógica de Estado.