jueves, 6 de mayo de 2010

Solo cinco por ciento

Armando Méndez Morales
amendezmo@yahoo.es

Los gobiernos diabólicos neoliberales, como los que rigieron los destinos del país, hasta la llegada de Evo Morales, que es una expresión de los angelicales estatistas, manejan el tema salarial de la misma manera. Durante los veinte años del periodo diabólico neoliberal, el gobierno cada año decidía un incremento general de salarios, que no conformaba a los trabajadores, del mismo modo como se lo está haciendo hoy. ¿Por qué esta similitud en el tratamiento al tema salarial, cuando se supone que son dos concepciones distintas de la política y de la economía?

Nadie puede desconocer que el manejo macroeconómico de los primeros cuatro años de gobierno del Presidente Morales se ha caracterizado por ser prudente y preocupado en controlar la inflación, lo cual se logró, incluso, hasta su completa eliminación para fines del año 2009, comportamiento que se mantiene. Las expectativas de inflación hasta fin de año están en el orden del 2,5 por ciento, según la encuesta que realiza mensualmente el Banco Central de Bolivia, lo cual es compatible con una política salarial realista. El momento que esto cambie se viene con fuerza la inflación.

Para el año 2009 el incremento salarial que decidió el gobierno estuvo en el orden del 12 por ciento, con el argumento de que se debía compensar la pérdida del poder adquisitivo de los salarios dado que una tasa parecida había arrojado la inflación para el año 2008. Quienes hacemos análisis macroeconómico estimábamos que la inflación de el año 2009 también estaría por ese orden, sin embargo no fue así, por el contrario, se mantuvo estable el nivel de precios. Este año, y considerando este comportamiento de los precios, el gobierno ha decido otorgar un incremento de sólo el 5 por ciento, lo cual es un incremento real y no solamente monetario.

La decisión del gobierno ha sido recibida por la minoritaria clase trabajadora que opera formalmente con un rotundo rechazo; se sienten engañados, no comprenden como el gobierno promete a la gente "vivir bien" y, no obstante, les ofrece un incremento insignificante. No justifican, cómo el gobierno gastará muchos millones de dólares en un satélite, en armamento para las FFAA, y 40 millones para comprar un avión lujoso para el uso del Presidente. Esto no es austeridad gubernamental.

Sin embargo, es lamentable que la clase trabajadora no hubiese aprendido de las amargas experiencias por las cuales atravesó el país, que los incrementos salariales generalizados son siempre inflacionarios; que no entienda que cuando una empresa eleva salarios, estos son costos que tienen que trasladarse a los precios de lo que vende. La situación en el sector público es algo diferente, puede aumentar salarios de la gente que trabaja en el sector, pero a costa de sacrificar recursos destinados a la inversión pública, o, en su defecto, generando endeudamiento público que en algún momento hay que devolverlo; lo peor es cuando acude a créditos del Banco Central.

Hay una sola manera mediante la cual los trabajadores pueden tener incrementos de sus salarios en términos reales y no solamente nominales. Corea del Sur, caracterizada por su impresionante desarrollo económico, allá por el año 1975, el promedio salarial era de sólo el cinco por ciento del que regía en EEUU; para el año 1996 representaba ya el 46 por ciento. Esto se da cuando hay un aumento de la demanda de trabajo que hacen las empresas; cuando se produce una gran expansión del mundo empresarial, lo que a su vez viene acompañado con un incremento de la productividad del trabajo. Unicamente en estos casos los aumentos salariales nominales no generan ninguna inflación. Lamentablemente, en Bolivia, esto todavía no es realidad.