sábado, 26 de junio de 2010

La cruda realidad boliviana

Alberto Cespedes
albertcesp@yahoo.com

El mes de junio de 2010, ha sido uno de los meses más trágicos de la historia Bolivia. Sin embargo, seguramente en esta sociedad esquizofrénica pasará desapercibido a penas motivará algunos artículos de opinión sobre los sucesos luctuosos más notables pero nadie habla de lo que realmente esta pasando en el país. Los sucesos de uncía son el ejemplo más emblemático del contexto en el que estamos viviendo los bolivianos a título de Estado Plurinacional. Algunos "vivos criollos" tan alabados en nuestro medio, como expresión de nuestra mala formación y nuestra mediocridad, han utilizado la noción de justicia comunitaria para intentar explicar actos criminales y proteger ciertas actividades reñidas con la legalidad.

En Uncía, el sacrosanto consejo de Mallkus de los cuatro ayllus (Laymes, Aymayas, Purakas y Qarachas) ha puesto en evidencia la incapacidad que tiene el Estado Plurinacional de Bolivia para sancionar y castigar prácticas que atentan contra la vida humana. Esto no puede sorprender si consideramos que se tiene un Poder Ejecutivo que sólo habla de Derechos Humanos y Justicia para elaborar discursos pero que en la práctica no tiene una sincera convicción para su defensa.

Extraña mucho que un Ministro de Gobierno, hasta hace poco defensor de los Derechos Humanos, ahora que esta en función de gobierno se olvide de los principios que decía defender. No extraña tanto que un hombre como Gustavo Torrico, actualmente Viceministro de Régimen Interior, haya hecho poco o casi nada para salvar vidas humanas en Uncía. Difícilmente este señor debe tener más lectura que vanidades y es casi imposible que pueda entender que significan los Derechos Humanos. No basta con ser profesional, o politiquero profesional, se necesita sentido común e inteligencia.

Es ese sentido común y la inteligencia, lo que en general esta escaseando en Bolivia y particularmente en quienes hoy están gobernando el país. Cómo no afirmar lo anterior si por un sueño trasnochado se han llevado por la borda al Estado de Derecho. Hay que decirlo con fuerza y mucha claridad en Bolivia ya no existe el Estado de Derecho y esto no es simplemente una opinión sino que es una evidencia a partir de la realidad.

Bolivia ha dejado de ser un Estado Liberal Moderno, cuyo cimiento al menos teórico reconocía como fundamento al Estado de Derecho que dicho de manera simple significaba que nadie podía estar por encima de la Ley (obviamente nadie podía vulnerar la CPE como Ley de leyes).

Además este Estado de Derecho no podría funcionar sino en una República, para que nos entienda el señor Torrico, los satucos y algunos masitas que no leen mucho, un Gobierno con división de Poderes. Pero mucho cuidado porque a partir de la aprobación de la Nueva Constitución Política del Estado Bolivia deja de ser República y deja de ser un Estado Liberal Moderno por ende no se puede hablar en el país de que existe en propiedad un Estado de Derecho.

Siguiendo el artículo 1 de la NCPE se dice "Bolivia se constituye en un Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario, libre, independiente, soberano, democrático, intercultural, descentralizado y con autonomías...." muchos han pensado de que en Bolivia existe un Estado de Derecho por lo que en este artículo se expresa pero en realidad lo que se dice es que el Estado Plurinacional se rige por normas por Derecho pero no propiamente por un Estado de Derecho al dejar de ser República.

Es decir, para hablar en propiedad de un Estado de Derecho se debe tener un Estado Liberal Moderno que además sea una República. Desde luego que todo esto es además expresión de una mirada cultural conocida como occidental. Si aceptamos que Bolivia quiere asumir para sí la Pluriculturalidad y no la monoculturalidad, que operaba en la llamada República de Bolivia, occidental entonces no podemos hablar de un Estado de Derecho. Además el Estado de Derecho reconoce derechos individuales que la normativa boliviana hoy como esta planteada en la NCPE subordina a los colectivos.

Lo que tenemos en el país, como no podía ser de otra manera, es una sociedad normada con leyes pero eso no necesariamente significa que estas respondan en su aplicación al Estado de Derecho puesto que esta noción en un contexto democrático representativo republicano y en un Estado Liberal Moderno se preocupa no sólo de la legalidad sino también de la legitimidad al momento de construir la norma y es muy sensible al hecho de que quien hace y administra la norma no puede ser juez y parte.

Esto en Bolivia es evidente que en la actualidad no existe puesto que quien hace la norma es juez y parte de la misma. Esto finalmente lleva a que el país se mueva en el límite de la legalidad. Lo sucedido en Uncía es la prueba de ello.

Pero además se ha hecho frecuente, la omisión de las instituciones del Estado (así este no sea un Estado Liberal Moderno y Republicano) en casos como el de Uncía. Es lamentable cómo ha actuado el Comando General de la Policía que siendo una institución del Estado boliviano simplemente se comporta como una dependencia más del Ministerio de Gobierno. Mencionamos la Policía por no mencionar a las FFAA que hace rato han dejado su labor institucional para sumarse también a los intereses coyunturales (por mucho que se crea que la Administración Morales se vaya a quedar gobernando 100 años en el país).

Y es que desde el Palacio de Gobierno se tiene el firme propósito de cooptar la Administración Pública y la institucionalidad estatal sólo con los hombres afines al régimen del poder ejecutivo y simpatizantes del MAS. Si bien la estrategia no es novedosa, el MNR ya lo hizo en su momento, lo novedoso es que se hace en una dictablanda con ropaje de legalidad. Y no hay quien siquiera pueda reclamar un freno incluso moral a la actitud prepotente de las personas de Palacio Quemado. Hasta el recién nombrado Defensor del Pueblo debe someterse a la voluntad de Evo Morales.

Mientras la mayoría de los bolivianos se distrae con el mundial, el gobierno de Evo Morales (que controla la Asamblea Plurinacional o congreso y que además ha desarticulado el Poder Judicial) esta aprobando en tiempo record un conjunto de leyes (la de Régimen Electoral, la del Tribunal Constitucional, la del Órgano Electoral, la del Órgano Judicial y la Marco de Autonomías (aún pendiente)) que regirán la vida de los bolivianos sin que la mayoría de los ciudadanos sepa si quiera de manera informada los alcances de estas normas y cómo les va afectar en sus vidas.

La oposición, a pesar de sus pataleos, ha sido incapaz de frenar la aprobación de estas leyes y mucho menos de movilizar a la ciudadanía que se mantiene en el letargo futbolero. Ya para cuando pase el mundial sin duda la arquitectura jurídica del actual gobierno estará lista para ser impuesta a todos los bolivianos y aquellos ciudadanos que intenten reaccionar no tendrán más opción que someterse a la Ley. Aunque la Ley carezca de legitimidad será el paraguas de este gobierno para seguir cometiendo arbitrariedades ya no sólo contra la Democracia sino contra los derechos fundamentales de las personas de carne y hueso.

El maquiavelismo encarnado de los delirantes sociólogos políticos que acompañan a Morales, están incluso queriendo desfigurar la mayor apuesta del Estado (de todos los bolivianos) Plurinacional al querer implementar autonomías tuteladas. Somos el único caso en el mundo en el cuál el autogobierno en las regiones, los departamentos, los municipios y los territorios indígenas originarios campesinos será tutelado por el poder central.

Solo para decir algo de la genialidad de quienes nos gobiernan desde la Plaza Murillo, de tanto discurso sobre las autonomías, recuérdese que la administración Morales no aceptaba la posibilidad de promover un país autonómico, y de tanto intento por hacer prevalecer el cálculo político y de poder por sobre los intereses de todos finalmente las autonomías indígenas, se analiza con cuidado, no tienen (y el gobierno no podrá garantizar esto porque si lo hace vulnerará otros derechos) tierra por ende tampoco territorio. Esto permite ver la convicción que tiene el Gobierno Morales con la implementación de las Autonomías.

Es tan grave la patología social que se vive en Bolivia, que el 85% de los ciudadanos aún piensa que vivimos en un Estado Liberal Moderno donde esta garantizado el Estado de Derecho, la Democracia y la división de Poderes. El 90% de los funcionarios públicos prefiere callar y someterse al régimen del miedo que proponen los funcionarios del MAS que dirigen los Ministerios y demás instituciones estatales.

Lo que es más grave aún la indiferencia total de la sociedad civil de los grupos intermedios, de la llamada clase media que tiene que aguantar los abusos de un régimen que a todas luces esta dispuesto a imponer el estilo de vida que los del politburó consideran el mejor para todos acabando con la libertad, con la dignidad y con la justicia.

Mientras Evo Morales y sus amigos más próximos implementan su plan para llevar adelante e impulsar el socialismo del siglo XXI, la mayoría de los indígenas, de los campesinos y personas que viven en este territorio tienen que seguir viviendo en la miseria ya no sólo económica sino también humana. La fiebre por el cambio después de cinco años de gobierno se esta tornando en la gran pesadilla para la mayoría de los bolivianos que hasta ayer no tenían que comer y que hoy hasta están perdiendo la dignidad.

La única posibilidad es pedir a quienes están a cargo de administrar los recursos de la res pública es que sean consecuentes con lo que expresa la NCPE que es el respeto de los Derechos Humanos. Como ciudadanos ya que no estamos viviendo en un Estado de Derecho, sólo nos queda reclamar que Evo Morales y su equipo acepte que debemos vivir en un Estado de Derechos Humanos. Es decir, que ni siquiera su intento de imponer su revolución en Bolivia puede cercenar los Derechos Fundamentales de los seres humanos que viven en suelo boliviano.

Esta muy bien hablar de los Derechos de la Madre Tierra y de cuidar el Medio Ambiente sin duda que eso es fundamental pero un Gobierno tiene la obligación, primera que debe acompañarse con la sociedad, de cuidar a los seres humanos a los que gobierna y no solamente en términos económicos sino también en cuanto a su crecimiento personal.

Quienes creen en la libertad, en la justicia social, en la dignidad de las personas sin duda que no quieren repetir un junio como este. Pero con una mirada realista parece que como van las cosas en Bolivia se repetirán más tragedias durante el año sin que se pueda salir del hueco de miseria en el que nos encontramos.