sábado, 26 de junio de 2010

parar un año la hemorragia de leyes

Ivan Arias Duran
ivanariasduran@hotmail.com

Entre gallos y medianoche, sin que se hagan las tan comprometidas consultas al pueblo se están aprobando en la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALPLU) leyes sin que los más de 27 millones de bolivianos que nos cuesta solventar a los asambleístas se justifiquen ya que los mismos sustancialmente no modifican los proyectos enviados desde el Ejecutivo (166 asambleístas que ganan 14 mil bolivianos promedio al mes y que cobran por doce meses). Los legisladores del MAS, a troche y moche, se imponen, aceleran los procesos, incurren en actitudes mecánicas y aprueban leyes en tiempos récord. Esta semana, en el Senado, fue sancionada la Ley del Órgano Judicial sin mayor análisis ni debate en profundidad; mientras que en Diputados fue aprobada la Ley del Tribunal Constitucional con la misma actitud de soldados antes que de legisladores pensantes. No está de más recordar a las 166 manos varoniles y femeninas que el artículo 158 de la Constitución establece que "son atribuciones de la Asamblea Legislativa Plurinacional, además de las que determina esta Constitución y la ley (inciso 3): dictar leyes, interpretarlas, derogarlas, abrogarlas y modificarlas".

Por ello que me pregunto: por qué tenemos una rimbombante ALPLU que solo se limita a ser caja de resonancia del Órgano Ejecutivo sin ejercer su mandato de poder autónomo? Para que botar tanto dinero en una burocracia que solo se remite a parodiar un debate que lo saben insubstancial? Si a la sacrificada marcha de los indígenas que reclaman el respeto de sus derechos les paga USAID, como dice el Gobierno, es justo que los bolivianos paguemos a 166 sujetos que están rifando el futuro del país aprobando convenios en ingles y leyes sin siquiera darse el tiempo para leerlas, analizarlas, interrogarlas, mejorarlas, cambiarlas, enriquecerlas, ajustarlas? O los del Ejecutivo que envían leyes para que sean aprobadas sin cambios son unos genios o los de la ALPLU son unos giles. De ser lo primero, seria mas útil que el gasto que se hace en alza manos, a través de algún Ministerio, se lo destine a un fin mas importante como, por ejemplo, curar las manos callosas de miles de niños trabajadores de la calle. Si es lo segundo, simplemente constatar que cada país tenemos los gobernantes que nos merecemos, porque los mismos salen de nuestras entrañas y son la quinta esencia de nuestra propia forma de ser.

Los que somos demócratas e intentamos romper la lógica conformista y tremendista de "así no mas es", sin subirnos al carro cómplice de la impotencia, nos atrevemos a decir que por el bien de la patria es urgente parar por un año esta hemorragia de leyes. Son leyes que no están buscando el bien común, el vivir bien. Son leyes que solo buscan tender una alfombra articulada de títulos, capítulos e incisos que garanticen el poder absoluto de una sola forma de ver el país. No se están aprobando leyes para profundizar la democracia, sino para envilecerla. En menos de un mes se quiere aprobar la ley marco de autonomías con la que se busca construir un país autonómico con un esquema de financiamiento que corresponde a un régimen centralizado de gobierno; se plantea que las regalías departamentales sean reasignadas a las autonomías municipales e indígena originarias; se incluyen recursos propios para las autonomías regionales generando una independencia fiscal que despedazará a los departamentos; el Gobierno Nacional podrá contratar deuda con cargo a las entidades territoriales autónomas, sin previa autorización expresa de las instancias legislativas de éstas. No bastan consultas a escondidas y separatistas, la ALPLU debe abrir el debate y así recuperar su dignidad.