sábado, 5 de junio de 2010

RE: TIQUIPAYA 2010

Oscar Simoreal
simoreal@hotmail.com

Estimado señor Siles:

le agradezco vivamente su lección sobre los tres tipos de legitimidad, que a juicio de Weber, existen, y con profundo respeto le pregunto a usted: ¿en cuál de esas tres categorías entraría su afirmación inicial, y nada simplistas definición, sobre el origen de la legitimidad del presidente Evo Morales?

"La producción de hoja de coca, sustento político, económico, y principal fuente de legitimidad presidencial". (Siles 2010).

Tal vez lo haya interpretado mal, pero interpreto que la principal fuente de legitimidad del presidente emana de la hoja de coca.

Me diculpo. Cuando escribo para este foro no lo hago como cuando escribo por ejemplo para Elsevier, o para un congreso de teología… así que le pido disculpas por la simpleza de mi escritura y el poco desarrollo de mis ideas (posiblemente a causa de un exceso de síntesis). Tiene usted razón, en el pasado ha habido presidentes electos con un 50%. Si bien yo me refería al proceso democrático que se inició a principios de los 80s. Se todos modos, le pido disculpas por semejante error.

También le agradezco el contenido del resto de su entretenido e-mail porque me recordó una anécdota de mis época en secundaria.

Sucedió en la clase de física como respuesta a una, seguramente, estúpida pregunta que le había hecho al profesor.

-Verá, señor Simoreal, respondió el adusto profesor. – Si todos los individuos que habitan el planeta estuviesen quietos durante los segundos que un determinado chino enciende su cigarrilo, y sobre todo, si existiese un termómetro lo suficientemente sensible, sería capaz de medir, aquí en Betanzos, el incremento de la temperatura como consecuencia de la acción del mencionado chino. Pero sinceramente, en la ciencia real esos efectos no se tienen en cuenta, para determinar el clima los geógrafos, seguramente, no tengan en cuenta ni el número de chinos que fuma ni la frecuencia con la que lo hacen.

Cualquier actividad del hombre contamina. Hasta las flatulencias. Sobre todo teniendo en cuenta el tamaño actual de la población humana (según los demógrafos históricos al inicio del holoceno (hace unos 10.000 años) la población humana no alcanzaba los 8 millones de individuos, menor que la actual población de Bolivia). Pero no creo que para evitar el deterioro del planeta, ya que acabará afectándonos, debamos empezar por repartir comprimidos anti flato.

Coca no es cocaína. Del mismo modo que el mineral de hierro no son armas ilegales, por ejemplo.

Yo entiendo que usted odie la cocaína, pero verá, desde mi humilde, y distante opinión, creo que es un tema que algunos de ustedes no suelen tratar con la cabeza fría. Sé que usted lo sabe pero deseo recordárselo: El comercio internacional de la hoja de coca ha sido declarado ilegal.

Si la hoja de coca no fuese ilegal y el resto de los ciudadanos del mundo pudiésemos comprarla en el herbolario del centro comercial, como compramos café "comercio justo" o los gojji tibetanos, tal vez habría menos hoja de coca para la producción de cocaína.

De todos modos, quiero sincerarme con usted. Aunque a mi tampoco me gusta la cocaína estoy a favor de su legalización por varios motivos:

1- El libre albedrío.

2- Las medidas policiales no son efectivas (a: porqué un empleado de la DEA, que gana muchísimo más dinero en Bolivia que en Alburquerque (NM), va querer matar a la gallina de los huevos de oro; b: porqué un campesino minifiundista va a dejar de cultivar el único bien que el resto del planeta quiere de su tierra);

3- Porque es un bien inelástco ( lo mismo que los cigarrillos: la demanda se mantienen más o menos inalterable a pesar de las variaciones en el precio) ; la forma de conseguir la mayor rentabilidad de un bien inelástico es ilegalizándolo; al ser inelástico, la demanda no varía sustancialmente y los "enganchados" pagarán lo que les pidan sus proveedores, así tengan que delinquir.

Siento haberme alargado en exceso, pero ante una misiva tan apasionante como la suya no he podido reprimir mi lenguaraz verborrea. Espero no robarle demasiado de su preciado tiempo.