lunes, 12 de julio de 2010

Marcha hacia la Autonomía de los Pueblos Indígenas-Originarios-Campesinos

Franz Rafael Barrios Gonzalez
franzrbarrios@yahoo.com

La "marcha hacia la autonomía de los pueblos indígenas-Originarios- Campesinos" que la CIDOB asume intransigente ante el gobierno. Indubitablemente es motivada en decepcionada objeción por la conducta dual, manifiesta en las ensalivadas paráfrasis de los servidores públicos del oficialismo.

Esa conducta facilista, inmediatista, contradictoria y aparente por la que se resuelven "a palabreadamente" y sin un sincero compromiso las observaciones nativas de una suerte de "canastillo de compromisos" electorales y prebendales.

Por los que la población, esa indígena mayoritaria, le prestó al oficialismo cifras que componen su "abrumador respaldo", virtual en todo caso. Para descomponer al Estado republicano y modificar a su interés, porque al beneficio de indígenas-originarios-campesino no, y conveniencia estamentos estatales y socio-políticos.

A los pueblos indígenas (andinos, amazónicos, vallunos, chaqueños, de cordillera) representados en la CIDOB se les hizo aparecer un espejismo sobre su despertar del olvido "neo liberalista". Con la promesa de una participación e incorporación en la intensidad que les corresponde en los menesteres de su desarrollo local, regional y nacional.

Hoy el indigenato ha percibido que el servidor público -oficialista- no solamente monopoliza, controla, centraliza la materialización de sus reivindicaciones. Sino que se las limita y se las ofrece a partir de lo que al proyectista (muchas veces los mismos servidores públicos) oficialista se le ocurre. Y no por coherencia técnica y sensata. Aquí la razón es una utilidad política contundente.

Así el oficialismo mantiene "bajo su manga" escenarios y propuestas que sepan contentar a los "sectores sociales", que sepan sacarlos del apuro. Propuestas que sepan saciar la necesidad politicoide. O bien sepan seducir al sector estimulado, cuando sea hora de proponer medidas o políticas que necesitan de respaldos importantes. Medidas que exceden la eficacia y simpatía de un simple Decreto Supremo.

Estos momentos de convulsión apremiante se le están sucediendo reiteradamente al gobierno nacional. Será, ¿por una suerte de mayores y rápidos desembolsos del "Imperio", de la "derecha"? NO!

Esta es una objeción que no se dirige a sugerir, es una que reclama se cumplan las promesas y que a su vez desnuda la insolvencia programática de una ideología que bien supo aprovecharse de la condición indígena del boliviano.

El gobierno en su intensión de confundir a los caudales indígenas con la supuesta infidelidad de sus matrices dirigenciales, confronta no solo a las bases de las organizaciones respecto de su direngencia; sino que no satisfecho el oficialismo, necesita de la confrontación entre organizaciones. Esta es una justa que medirá y le dirá al oficialismo quienes (de entre los que supuestamente representa) le son más fieles, con quienes puede funcionar mejor su "instrumento político". Es un mero asunto de ponderación e instrumentación de los afectos y las conciencias populares. Y esos que después del escrutinio convenenciero no le sirvan los desechará, los inculpará de "contra revolucionarios, comprados, corruptos, manipuladores". Y otros adjetivos que intenten conmover y convencer a que los que son "más fieles", no sepan descubrir la verdad.

Bajo esta secuencia el desesperado gobierno convocó con prensa (de manera que su apariencia, su puesta en escena sea pública) a representantes de la CONAMAQ con el fin de "legitimar" ese su Proyecto de "Ley Marco de Autonomías. Para garantizar y tener el "argumento", para cuando vuelvan los descontentos pueda encarar mañudezcamente con un: "pero si los pueblos indígenas representados -en la CONAMAQ- firmaron, aceptaron, ahora friéguense nomás."

El oficialismo empieza a hacer de la "legitimación sectorial", al precio que cueste, su escudo mediático y a la vez método de afianzamiento de sus caprichos. En esta forma de legitimación no se toman en cuenta los niveles de representación, la cuantía real de quienes son representados en ese "escudo social". Más solo importan la procedencia, la anuencia (obligada o no) y la naturaleza del "sector social" utilizado como certificación política.

Ya que no puede engatusar una vez más a la CIDOB, el gobierno ofrece su cestillo de caramelos a otro sector.

¿Quién asumirá de una vez y por todas la legitimidad y representación del indígena y sus pueblos? Para el gobierno la asumirá quien sepa ser cegado por los manjares de "seguir en el Proceso de Cambio". Para los pueblos indígenas….quienes hoy están marchando.