jueves, 15 de julio de 2010

MARX, TARIJA Y AUTONOMIA

Waldemar Peralta Méndez
montonero_wp@hotmail.com

La cuestión de Tarija y su anexión a Bolivia es muy particular, y data de los primeros años de la Patria, y se valida por sus resultados históricos, con la presencia de nuestros dos representantes, los hermanos Aguirre en la redacción de la primera constitución el año de 1826, luego de que varios cabildos de compromiso con la Bolivianidad decidieran este hecho, aun cuando un año antes, un 6 de agosto nuestros representantes no fueron recibidos en la casa de la libertad para fundar esta patria, despachados a su región sin ningún reparo, ni dubitación.

Luego de este agravio insolente a los representantes de Tarija, el cual quisimos olvidar por entender que fue un acto de desentendimiento entre los representantes de los diferentes departamentos, sin sospechar si quiera lo que se avizoraba, un futuro desgraciado y recurrentemente triste para esta tierra bendita. Ingresamos los leales tarijeños con un territorio en extensión, que rondaba los 300 mil kilómetros cuadrados a la Nueva Republica, como provincia, cuando el resto ya eran departamentos, con un gobernador como autoridad provincial, y dos diputados, humildes representantes de estos parajes. Recién en 1831 se nos reconoce como departamento, pero sin contar con un prefecto, autoridad que correspondía a tal rango, y con la asignación de un senador, cuando los demás departamentos, contaban con tres senadores. Recién en 1839 se nos da la posibilidad de contar con un prefecto, como legalmente nos correspondía, paradójicamente, violando la constitución de 1831, preceptos legales que nunca contaron, para hacer valer nuestros derechos.

La sangrienta guerra del chaco, nos arranco parte del chaco boreal, la estupidez extrema de diplomáticos de otrora, nos arrebato con la argentina, el chaco central, la indefensión de un pueblo pequeño y humilde como el nuestro, abusados por el centralismo, detentadores del poder occidental, nos privo de otra parte de nuestro territorio, por la compensación de la guerra federal. Perdiendo el 90 % del mismo con el cual ingresamos, valga redundar, por decisión propia a esta Patria. El camino tortuoso al chaco lo tuvimos recién en 1930, 100 años después de pertenecer a Bolivia, la vinculación con el norte, que llegaba hasta Villabecia, por esa década también, desvinculación que nos desterró a la pobreza, a la marginalidad política y social, desde la fundación de la Patria, y sin contar con una camino asfaltado con la sede de gobierno hasta el día de hoy.

Pese a la mutilación, Tarija dio una luz de esperanza con sus recursos naturales, para solventar la Patria, y es una conquista de un diputado tarijeño, don Julio Pantoja, el que abre las puertas a las regalías, con el 11 % para los departamentos productores allá por la década de los 30, regiones que no recibían casi nada y aportaban con todos sus recursos, y hasta la fecha, demostrando su solidaridad aun habiendo perdido tanto.

Este calvario de vejámenes, vio en la Autonomía, la esperanza de torcerle la mano al destino que venía presentándose adverso, no podíamos concebir que nuestra suerte estuviese echada, y la postergación sea la regla, y entonces se volcó todo un pueblo a conseguirla. EL gobierno del MAS no entiende la real dimensión de las aspiraciones de Tarija y de las regiones postergadas, están ocupados con una sola una visión de Pais, sesgada y revanchista, que pasa por estudiar la interpretación comunista indígena de Marx sobre los libros de Kovalevsky, en despachos de vicepresidencia, e imponerla en el famoso estado plurinacional, o concebir el nuevo modelo, en las tertulias del grupo comuna, para ejecutarlas luego desde el gobierno, como en un laboratorio, donde vale equivocarse, sordos totalmente, pero con un solo punto de vista claro, erróneo y torpe, excluyendo y aniquilando al resto, actitud que en una sociedad como la nuestra, tiene sus días contados por su propia conducta. Su victoria pasa por negar nuestra conquista, que clama a gritos, Tarija no quiere irse, solo quiere que la escuchen, y puede dar cátedra de bolivianidad, Tarija no necesita una mano, necesita que le quiten el pie de encima. La posición del partido de gobierno en cuanto a las Autonomías, no es nada más que la negación de la historia de parte de nuestra patria, libro que le falto leer algunos eruditos del proceso de cambio.

El MAS, desplazo a las elites, y lo hizo con relativo éxito, incluyo a las clases excluidas, y ahora luego de muchos años, podemos decir que las brechas se redujeron entre las supuestas "castas" como las llaman, uno de los pocos aciertos, en el cual, el barco de todos va bien. Lo que nunca van a entender es lo que nosotros los autonomistas sentimos, día a día, el relato de tantas generaciones, la humillación recurrente, y el olvido incesante. Nuestra visión de Autonomía no está en el Capital de Marx, ni está en los discursos de Robespierre y los jacobinos, ni en las citas de Fidel y Chavez, está en el sentimiento de generaciones de excluidos, en el corazón latente de muchos, que nunca pudieron decidir por si mismos su destino, que ven en la visión de la Autonomía que nos plantea el gobierno, solo una pausa en nuestro camino. Falta poco, lo que hace el MAS, no matara la Autonomía, solo la postergara, podrán seguir persiguiendo y encarcelando a todos, confiscando nuestros recursos a diestra y siniestra, desconociendo nuestra voluntad, como lo hacen con nuestro estatuto y autoridades, sin embargo, habrá siempre un autonomista, enfermo de desarrollo, que dará su vida, por mejores días para su tierra.