sábado, 7 de agosto de 2010

La situación identitaria en Bolivia

Franz Rafael Barrios Gonzalez
franzrbarrios@yahoo.com

La identidad desde su faceta cultural puede ser hallada bajo un proceso constituyente o bien ya como identidad constituida. La identidad en estos dos estados existe en toda Bolivia. De hecho curioso es advertir que habiendo identidades constituidas como la cruceña dentro de un mismo espacio geográfico -boliviano- no existe afirmada una identidad de alcance nacional. No se puede constatar que las regiones y sus respectivas identidades culturales se converjan
en un espíritu identitario boliviano. En otras latitudes de la geodesia se suscita lo opuesto, es decir identidades nacionales plenas con pequeños rasgos identitarios de sus variedades culturales endógenas.

Las identidades culturales bolivianas existen constituidas y plenas, en un Estado jurídico y político sin identidad nacional. Un Estado sin un espíritu que agrupe a las identidades -primarias- de una variedad cultural en cierto punto abigarrada. Quizás la respuesta a esta ausencia se deba a la inclinación política y su pretensión hegemónica de ciertos intereses por sobre lo meramente cultural de lo que comporta una nación.

En el caso de las manifestaciones identitarias a excepción de la cruceña, sus vecinas orientales y una que otra entre el Chaco y centro-sur boliviano; se ocurre un fenómeno de absorción identitaria desde el Ande y sus características geopolíticas. Puede identificarse a un extenso perímetro del Ande como a un "horizonte de sucesos"* que absorbe descomunalmente a las identidades culturales que se encuentran próximas a su campo gravitatorio. Esta irresistible absorción** se mantiene e intensifica por las crecientes características políticas de su núcleo.

El fenómeno de absorción cultural del Ande se viene produciendo hace muchísimos años, casi a la par de la fundación republicana. Seguramente responsable es la repercusión que tuvo la explotación de ciertos recursos minerales ubicados en los subsuelos de la disposición geográfica andina.

Pero encuentra su mejor nivel de absorción cuando por medio de un artilugio considera la "plurinacionalidad" de una sociedad que solo alcanza a ser cualificada, antropológicamente, como multi-cultural.

Así debe inferirse que el componente cultural no es el mismo, ni abarca más que lo que se contiene en la referencia "nación". Por ejemplo en los mal interpretados "Estados/nación" debe reconsiderarse que existen dentro de éstos variedades culturales. Sin embargo su distintivo es el orden cultural de sus variedades endógenas en la referencia de nación, lo que los inclina por una afirmación identitaria nacional. Podría entenderse a la nación como a un ámbito
más material -de forma- respecto de la concepción más abstracta de lo cultural -fondo-.

Desconocer esa distinción y obviar el lugar que cultura -en tanto componente abstracto de nación- tiene, muchas veces puede llegar a impedir una afirmación identitaria de carácter nacional. Indispensable para un conjunto social que pretende su indivisibilidad.

NOTAS
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*El horizonte de eventos es un área de los "agujeros negros" ideado como aquél de donde no pueden escapar los objetos (ni siquiera la luz) que son irresistiblemente atraídos por un campo gravitatorio intenso.

**Evidentemente las identidades culturales particulares poseen también campos de atracción y absorción (como los que se hallan en cualquier cuerpo celeste) especialmente notorios cuando se suscitan flujos migratorios; esto en razón de la conservación y predominancia de la identidad cultural receptora. Pero a diferencia del proceso en el Ande, la superficie de atracción se expande siendo irrespetuosa de los márgenes de cada identidad cultural. Lo que convierte al Ande, por estas características, en un típico "agujero negro".