sábado, 7 de agosto de 2010

El Cerro Rico, historia para preservarse

Alberto Bonadona Cossío
abonadona2001@yahoo.es

La riqueza minera del Departamento de Potosí es grandiosa. En torno a la explotación de la misma se han escrito innumerables páginas de la historia de la sociedad boliviana. Es una historia de dramas humanos que se iniciaron con la adecuación de la mita precolombina, un sistema de trabajo de turnos compartidos por la población, hacia otro sistema de trabajo que fue la mita colonial. Con las ordenanzas del Virrey Toledo la mita se modificó a un sistema complejo que, al decir de Enrique Tandeter, combinó el trabajo forzoso, con el asalariado y el trabajo de la familia para apoyar a la subsistencia familiar y por supuesto del mitayo que cumplía con la obligación de trabajar en la gran minería del Cerro Rico de Potosí. Este cambio de formas de trabajo dio pasó a la "leyenda negra" que Bartolomé de las Casas para llamar la atención de reyes y virreyes acerca del trato que recibían grandes grupos humanos, contó exageradamente en círculos oficiales. Son los relatos que hicieron que Sánchez Albornoz afirmará que "la leyenda negra no es tan negra ni es tan leyenda".

Es una historia que efectivamente combina hechos con innumerables relatos legendarios que se sitúan en diferentes rincones del cerro y de la misma ciudad. Es también una historia de cambios en los medios de producción, desde una tecnología básica de pequeños braceros para fundir el mineral de alto contenido de plata, pasa por la introducción del azogue o mercurio que revolucionó el rescate de plata mezclado en las rocas, la construcción de ingenios y grandes lagunas, hasta la maquinaria moderna que se introdujo a finales del siglo XX en los niveles más subterráneos del cerro y que todavía socava el cerro en sus profundas entrañas.

El Departamento de Potosí sigue guardando inmensas riquezas minerales. Sin la menor duda, la que almacenó el Cerro Rico fue la más fabulosa y hoy es tan sólo historia. Sin embargo, los derrumbes del cerro por los innumerables socavones en su interior desde hace más de diez años empezaron a afectar su emblemática figura piramidal cuando perdió parte de su cúspide. A pesar de haber sido perforado por todos los ángulos posibles desde 1545, todavía contiene minerales que generan riqueza, o preservan la pobreza de mineros que continúan horadándolo a tal punto que gran parte de su gigantesca cúpula puede derrumbarse y, se podría pensar, irremediablemente.

Para preservar lo que queda del cerro y reconstruir su histórica utilización considero que el cerro en su totalidad debería convertirse en un monumental museo que exhiba la historia que contribuyó a crear. Así con el reforzamiento estructural que se haga, con diseños arquitectónicos apropiados, se restituya la cima del cerro como también se creen grandes espacios y extraordinarias instalaciones subterráneas que, con el turismo que atraiga, siga aportando a la formación de riqueza y a la creación de empleo productivo. Las actuales tecnologías informáticas, de transporte y comunicación, deben ponerse al servicio de la recreación de un cerro que hizo gran historia en el mundo y la seguirá haciendo al recordar lo que fue.

La historia de este gran cerro no puede terminar con el agotamiento de sus minerales y puede evitarse su temido derrumbe, además de recordar a propios y extraños los dramáticos sucesos históricos que se sucedieron en su entorno durante cinco siglos. No sólo es una evolución del trabajo forzado y formas de sobrevivencia humana que incorpora el robo sistemático de mineral, es también la historia de conspiraciones, corrupción oficial, luchas de poder e impotencia, de la metamorfosis de los aviadores (proveedores del avio o adelantos de dinero para financiar la explotación de seres humanos y la extracción de la plata) a un sistema bancario que se anticipó a muchos otros. Una historia que contribuyó con grandes riquezas al imperio español y por su majestuosidad también inspiró al gran Cervantes.