martes, 3 de agosto de 2010

LO IGUAL PRODUCE LO IGUAL

Lavive Yañez Simon
lavivey@hotmail.com

Bolivia está paralizada en un doble principio: imposición y control por parte del caudillo gobernante y subordinación política por parte del ciudadano, que cede su derecho a la autodeterminación, a cambio de seguridad material. Si seguimos en esta lógica discursiva, con acciones carente de principios y valores, donde el país no la importa a nadie, y el gobierno, sólo observa un puñado de espectadores; pasivos unos, "figuretis" otros, esperando el momento de ser vistos por la máquina destructora gobernante para ser parte de sus engranajes en la búsqueda del paraíso de la supremacía, habremos perdido la ruta de la libertad y será, un sueño más, como las autonomías.

Cuanta pobreza espiritual genera el poder en almas dormidas, no hay esencia, no hay ser, sólo caretas con discursos esperanzadores de justicia y transparencia, ya no hay honor. La ruleta de la ambición los convierte en buitres tras la carroña del poder. De ese poder que mata a los seres humanos con la misma naturalidad con la que se pisa a una mosca y, se sienta al lado de la miseria , sin sentir el menor deseo de aliviarla. Esta racha de dominio político-económico, no ha dejado de arrasar víctimas hasta nuestros días.

Varios estudios determinan que cada individuo es producto de la herencia y la educación que reciben, de aquello que transmiten las generaciones precedentes y, de las múltiples influencias del medio social en el que los individuos están obligados a vivir. Los comienzos de la educación del niño, entonces, son dirigidos por las personas que los rodean, tornándose cada vez más decisiva la influencia del medio.

Es así, por esta mala influencia, que Bolivia a través de su historia, se ha visto invadida por gente sin honor, que se vende a intereses mezquinos, se pone de rodillas ante el poder, por gente que no tiene la claridad, la ideología, la fortaleza de luchar por sus ideales; porque no somos educados para fracasar cuantas veces fuera necesario y mantenernos inflexibles ante la derrota. Avanzar con dignidad, es de mujeres y hombres grandes de espíritu, de aquellos que tienen el coraje de mantenerse firmes frente a las dádivas de la trasgresión, conservando el autorrespeto.

Esta es la esencia del liderazgo que necesitamos los bolivianos, líderes de estas características son los llamados a inyectar en nuestra niñez y juventud el predominio de la variación porque esta determina la originalidad. Variar es ser alguien, diferenciarse es tener un carácter propio; es tomar la determinación de no vivir como reflejo de los demás. Enseñemos, a nuestros niños y jóvenes, a través del ejemplo, a pensar con cabeza propia, a ejercer autoridad moral, a tener autodominio y obtener victorias sobre sí. Hay que tener capacidad de subordinar los impulsos a los valores, no contabilizar pérdidas y rebelarse frente al abuso de poder, y saber que nada es mas peligroso, para quienes piensan con la cabeza de la sociedad.

Afirmar el respeto por la dignidad de la persona no tiene nada de nuevo. Es común. Lo que sería nuevo en nuestra sociedad es encontrar gente con los valores y la valentía para luchar hoy, contra la trasgresión descarada del partido gobernante.

Hay que defender con dignidad y decisión lo que se quiere; sin confundir los conceptos; no permitir que la moda ligth de este mundo globalizado atomice los cerebros y enfríe la pasión en la búsqueda de un país de hombres y mujeres educados y con sueños e ideales de libertad y honor. El cambio se logra con decisión y conciencia para la acción, la crítica sin acción es retórica y la experiencia dice que ninguna enseñanza sin práctica es válida porque el ejemplo es la voz que habla más alto.

Que hermosa! Bolivia autonómica, rica económica y espiritualmente. Donde sus hombres y mujeres DEMÓCRATAS, entiendan la libertad desde el pensamiento; dispuestos a asumir riesgos, porque solo a partir de ellos podemos comprometernos y ser solidarios. Como decía Emiliano Zapata "LOS QUE NO TENGAN MIEDO, QUE PASEN A FIRMAR", es desde el escenario. Es ahora que Bolivia necesita de hombres y mujeres probos y valientes, este es el momento, para no quedarnos con los sinsabores de la crítica inactiva, del pude haberlo hecho y no lo hice. No es fácil, porque todo está contaminado, hay que luchar con la dignidad que aún queda, y esto no hay que hacerlo sólo desde el parlamento, como muchos críticos piensan; desde cualquier lugar: el hogar, la escuela, la iglesia, la calle, los grupos de amigos, para que cuando esos hombres y mujeres, a los que hemos influido desde nuestros valores, lleguen al parlamento, lo hagan seguros que cada uno de "NOSOTROS TENEMOS QUE SER EL CAMBIO QUE QUEREMOS VER EN EL MUNDO" Mahatma Ghandi; PORQUE LO IGUAL, PRODUCE LO IGUAL…