miércoles, 4 de agosto de 2010

Sigue la farándula (De Contragolpe)

Oswaldo Roca Añez
tatarocaa@gmail.com

Como casi siempre. Gran revuelo, total audiencia, toda la expectativa creada y centrada en los "festejos patrios" a celebrarse en Santa Cruz de la Sierra, gracias a la "avivada" del gobierno central, que de un plumazo borró y quitó el privilegio merecido que tenía hasta hoy para llevarlo adelante la capital de Bolivia, Sucre.

Sin embargo, tomando en cuenta el sentido y trasfondo que le imprime a éstas manifestaciones el Gobierno de turno, no debería preocupar a los sucrenses el que se le arrebate la localía del evento. Sabemos que éstos actos ahora solo tienen tinte político.

Y Santa Cruz tampoco tendría que sentirse ofendido, aún cuando se haya acordado arriar su bandera, pues como hemos visto ya en otras oportunidades, lo que busca el gobierno central es llamar la atención, provocar y hacer "farándula", en desmedro de los sentimientos y costumbres enraizadas en los pueblos.

Total ya vimos antes el paso carnavalesco al que sometieron a las Fuerzas Armadas, desfilando en un festejo que más parecía un mini corso.

En Santa Cruz han festejado recién los residentes paceños por la doble vía a la Guardia, y lo hicieron a su antojo, con sus bailes, vestimentas y costumbres manifiestas, ningún problema.

Hace unas semanas igualmente lo hicieron los gays y lesbianas con su organización, en una avenida de la ciudad, según se pudo conocer por los medios, exteriorizando su libertad y opción sexual, igualmente sin problemas.

Ahora por estas fechas les toca a los gobernantes de turno, que quieren pasear en Santa Cruz, y desfilarán con sus mejores galas, y con las banderas que se les antojen. No hay problema, así es Santa Cruz de buena y hospitalaria, recibe a todos por igual.

Lo que si queda claro. El homenaje a la Patria, como lo conocíamos por éstas fechas a quedado devaluado gracias a la acción éste gobierno, pues esta manifestación no se puede considerar como que sea el verdadero homenaje que se merece la patria, ya que es solo poner en práctica el sentimiento y deseo de una parte de los bolivianos o sólo el de los intereses de los que ahora gobiernan en desmedro de otros pueblos o ciudadanos.

El dejar a un lado la wiphala, pues se acordó según se sabe no izarla, a condición de que tampoco se lo haga con la bandera cruceña, debería ser acompañado con otro desprendimiento: que no participe Evo y tampoco lo haga Rubén.

Y que siga la farándula.