lunes, 23 de agosto de 2010

Re: de medicos... y otros anticuchos

Fernando Rocabado Quevedo
frocaq@yahoo.com.br

Los médicos hemos sido siempre objeto de ataques y críticas desde tiempos inmemoriales, desde que éramos parientes de los curas y chamanes, hasta ahora, época del tremendo conocimiento médico científico, no el exiguo, como lo afirma el Sr. Arias, sino uno de los conocimientos más grandes y difíciles de acumular en una sola cabeza, a pesar de los doce y más años de estudio que un Urólogo como el de marras, debe dedicarle a su profesión. Resulta imposible juntar todo ese cúmulo de datos, pero la gran parte de los que profesamos la más noble de las profesiones le entramos sin temor y con esfuerzo diario.

Las otras profesiones no tienen el mismo problema. Nadie se fija, por ejemplo, en el conocimiento acumulado por un periodista o un comunicador, que en cinco años de rápida carrera ya quiere dictar cátedra sobre cómo debe educarse a los médicos, sin ver la viga en su propio ojo. Se han inflado tanto los comunicadores que ahora se hacen llamar el cuarto poder, sin que nadie certifique que de verdad puedan o no.

En estas profesiones (las llamaremos especulativas) se contentan con leer el periódico todos los dias y picar contra todo lo que se mueve, la mayor parte de las veces con artículos de bajo contenido ético, y con casi nada de científicos. Será bueno, entonces, que los que manejan ciencia se metan a corregir sus falencias en materia científica, y los que manejan gramática se metan a corregir sus fallas en materia gramatical.

Otra es la materia ética y la de las conductas individuales, que no creo que provengan siempre de la curricula de la facultad de medicina, lo mismo que la sensibilidad. Creo que la familia tiene un rol más importante en la creación de la llamada sensibilidad social, que todos los profesionales debiéramos tener. Pero no es así. Cómo se mide la sensibilidad de un periodista?. Por las lagrimas que derrama en sus artículos?. No lo creo, pero tengo la certeza de que muchos de ellos carecen no sólo de sensibilidad, sino también de decencia y ética. Cuántos de ellos escriben de verdad de acuerdo a sus pensamientos? Hemos visto, en las páginas de los periódicos, el mayor tráfico de influencias y los mayores transfugios. Antiguos periodistas izquierditas ahora son los más recalcitrantes derechistas. Muchos que parecían militantes antiimperialistas ahora son sumisos escribanos del imperio. Muchos recalcitrantes antineoliberales ahora escriben para el primer postor con plata.

Por todo esto, tengo el derecho de decir que existen periodistas y periodistuchos?. No lo creo. Me sentiría mal haciendo ese tipo de generalizaciones. Respeto esa profesión y, pese a sus fallas y sus malos periodistas, creo que son un aporte para la sociedad. Sería peligroso y hasta denigrante generalizar y dividirlos entre los blancos y los negros, entre los buenos y los malos. El conjunto es más complejo que todo eso.

En vez de escribir contra los llamados "medicuchos", no sería mejor identificarlos y denunciarlos?. Porqué se escriben artículos hirientes contra grupos de profesionales, en vez de poner los puntos sobre las ies y escribir el nombre y apellido de aquel que hace mala práctica?. Dentro de nuestro sistema de control profesional, sin duda el más estricto y avanzado de todas las profesiones, tenemos los mecanismos para juzgar y, cuando es el caso, castigar, la mala praxis. Las denuncias, Sr. Arias, no se deben hacer en general, se deben hacer con nombre y apellido y, si el caso merece, su crítica y tratamiento servirá para sacar conclusiones provechosas para todo el gremio. Y tal vez para todos los gremios.....donde también se cuecen anticuchos.