lunes, 27 de septiembre de 2010

El racismo y la ley que busca combatirlo

Pedro Portugal M.
pedro-portugal@periodicopukara.com

Durante los meses de julio y agosto de este año 2010 en el colegio privado Franco Boliviano estudiantes de octavo grado de primaria abusaron con violencia a uno de sus compañeros: el joven fue víctima de tortura por motivos raciales. Los agresores tuvieron la temeridad de colocar en Internet, en el sitio Youtube, los testimonios de su infamia. Figuraban fotos de la víctima con comentarios denigrantes. Había, incluso, un apartado para votar sobre la justificación racista de la agresión. "¿Por qué odias a….?", era la pregunta; ofreciendo las siguientes posibles respuestas: 1, Por negro. 2, Te da miedo. 3, Te da asco. 4, Su verruga. 5, Gordo. 6, Tiene Down. 7, Es africano yunga…

El racismo ingénito a la sociedad boliviana se revela elocuentemente en el ataque de esos adolescentes (13, 14 años), quienes materializaron la ideología que asentó en este país el poder excluyente de una minoría.

Recientemente, al calor del conflicto político que vivió nuestro país, el racismo mostró facetas peligrosas. En Sucre, indios quechuas fueron vejados, desnudados, obligados arrodillarse y lanzar proclamas favorables para quienes consideran insultante que el indio reclame el poder político. Por esas mismas épocas, un comunicador social, Jorge Melgar Quete, conductor de un programa televisivo en Riberalta, Beni, promovió el enfrentamiento racial al atribuir las acciones del actual gobierno a un "odio de quinientos años que esta raza maldita del occidente, aymaras y quechuas, han guardado en su corazón y en la sangre por generaciones; un odio hacia nosotros los cambas, los mestizos, y ahora pretenden destruirnos, matándonos...".

Para combatir el racismo el gobierno plantea la aprobación de una ley. Este proyecto, aprobado en la Cámara de Diputados y en espera de ser considerado en la Cámara de Senadores, ha generado, sin embargo, enconada resistencia.

Para algunos es absurdo combatir el racismo mediante una ley. El racismo tiene con seguridad origen y fundamentación social y política y son transformaciones sociales las que deben desarmar esa nefasta conducta. Pero, ya alguien indicó que "el racismo es un iceberg: lo que combates con la ley es la parte visible". Entonces, si consideramos que los cambios políticos deben hacerse en el marco democrático y legal, nada más normal que se empiece a combatirlo a través de una ley.

Por otro lado, una ley contra el racismo no es algo inusitado. Por el contrario, si algún reproche puede hacerse es que en Bolivia recién se plantee esta necesidad. Países vecinos ya cuentan con dispositivos legales o están en enconado debate al respecto desde hace tiempo.

Empero, existe la crítica de que este proyecto de ley esconda una arremetida contra la libertad de expresión, representada ésta por los medios de comunicación. Sin embargo, la referencia a la responsabilidad y sanciones a medios de comunicación que incurran en delito racista, tampoco es insólito y particularidad localista boliviana. En España, por citar un ejemplo, el Código Penal castiga los delitos de provocación a la discriminación y al odio y la difusión de información injuriosa agravada por su naturaleza discriminatoria. En Francia, el régimen jurídico penaliza en tanto delito de prensa la difamación y la injuria hacia grupos de personas pertenecientes a una raza o religión determinada. En ese país, respecto a la prensa, la ley del 1 de julio de 1972 refuerza la represión a la discriminación racial al convertir a la difamación racista como delito en sí mismo. Es decir, mediante esa disposición el sólo hecho de haber cometido la infracción convierte a su autor en culpable, independientemente de la presencia o ausencia de la intención de incitar al odio racial.

¿Por qué, entonces, la suceptibilidad de periodistas y dueños de medios en Bolivia? Es reflejo, en nuestra opinión, de las ambiguedades que muestra el actual gobierno en el ejercicio de su politica y es una declaración de desconfianza sobre sus futuras intenciones. Nosotros, en tanto personas comprometidas con un medio de comunicación, el mensual Pukara, somos también críticos de muchos aspectos de la actual gestión de gobierno. Sin embargo, creemos que todo boliviano debe unirse en torno a valores fundamentales como la tolerancia y la lucha contra el racismo a la que esta obliga. Debemos apoyar toda iniciativa que contribuya a desestructurar ese monstruo ideológico y social, empezando por algo fundamental como es apoyar la promulgación de una ley contra el racismo.