jueves, 9 de septiembre de 2010

LA CULTURA DEL "TODO GRATIS"

Pepe Pastén Burgoa
pastenburgoa@hotmail.com

No es lo mismo "inteligencia" que "astucia". El inteligente trata de obrar con prudencia, mesura y tratando siempre de basarse en principios y valores universales. El astuto es el ser término medio, ciudadano común y silvestre que trata de sacar utilidad y provecho a algo que debe hacer NO cumpliendo una norma u obligación. Este individuo(a) trata de emplear el mínimo esfuerzo y lograr ventaja directa. Los hay de diferentes tipos, estuches, empaques y etiquetas.

Hay astutos de guante blanco que su condición social los hace codearse con gente de poder y que con una simple recomendación o "telefonazo" logran su cometido. Hay astutos jerarcas de gobierno que tras escandaletes piden licencia y luego regresan orondos. También hay astutos populacheros generalmente incrustados en el comercio y mercado informal. Con una efectiva relación de "compadrerio" entre picantes y cerveza unen y cierran pactos utilitarios. También hay astutos que por no gastar un monto mínimo, le piden a su amigo abogado que le firme el memorial "gratis".

En ese contexto nace la "cultura de la gratuidad" reflejada en conseguir logros y propósitos sin esfuerzo, mejor si es "gratis" y la gratuidad ha adquirido un nombre mas "in", mas "fashion" mas "cool" para denominarse "asistencialismo". Política basada en dádivas y donaciones para apoyar, empoderar (otro término de moda utilizado por tecnócratas y yupies disertantes) o costear proyectos sociales.

El asistencialismo ha ido sufriendo una mutación gradual especialmente en términos de cooperación internacional. Agencias externas que solían costear proyectos sociales de educación, desarrollo comunal, salud nutricional, producción agrícola, vertebración caminera, agua y saneamiento básico dejaron claramente establecido que para apoyar cualquiera de estas iniciativas debe necesariamente existir una "contraparte". Por consiguiente las manos bolivianas abiertas y pidiendo ayuda tuvieron que bajar y aterrizar haciendo conciencia que para lograr algo en beneficio común, se debe incorporar un mínimo esfuerzo. Las devaluadas organizaciones no gubernamentales (ONG) otrora cuna de soluciones sociales a grandes problemas hoy se han convertido en semillero de políticos cercanos al poder supremo gubernamental. Muchos de ellos vivieron por largos años del favor externo.

El asistencialismo también se refleja en colaboraciones bilaterales que provienen de otros países apoyándonos con helicópteros, cheques, recursos humanos para hacer trabajo de investigación y espionaje, médicos sufridos que no portan su titulo o que acrediten su condición de galenos. Finalmente esa "ayuda" tiene un límite y una fecha de caducidad y llegado el momento, aquel benefactor solidario y permanente termina "pelando capucha", expresión del oriente boliviano que quiere decir "sacarse la careta", "mostrar quien realmente eres", "desnudar tus sentimientos e intensiones".

Muchos políticos vistieron ropas andrajosas, decoloradas, raídas y cuando conquistaron el poder "pelaron capucha". Ahora los tenemos allí, volcando todas las aguas a su molino. Mientras tanto los bolivianos no nos sacudimos y concienciamos que el esfuerzo personal y en conjunto traerá a mediano plazo satisfacciones. Obviamente nadie está obligado a pensar de manera similar o uniforme. Muchos connacionales piensan que si le sacan provecho a las circunstancias serán eternamente "inteligentes"

UN CONSEJO SABIO: Mientras usted trate de evitar pedir favores y lograr su cometido respetando la norma o el protocolo, aquilatará mas entereza para construir la cultura de responsabilidad y esfuerzo propio.

Por tanto "asistencialismo" el 92% de proyectos financiados con aporte externo sucumben y desaparecen ya que no son autosostenibles todo por vivir del favor.