jueves, 23 de septiembre de 2010

No sólo el humo tapa el cielo del Bicentenario

Gabriela Ichaso
idearia@idearia.net

"...De ciento dos caudillos que multiplicaron acciones por la libertad durante la llamada guerra de los diez y seis años, apenas nueve llegaron con vida el día de la independencia patria y solo a uno le permitieron participar en la declaración, el 6 de agosto de 1825..." (De "Ignacio Warnes y La Florida", de Ingrid Vespa Adomeit, tomado del blog de Richard Osinaga)

Cualquier buri es más auténtico y emotivo que la sesión de honor de la ciudad autónoma de Santa Cruz de la Sierra en ocasión del Bicentenario. Para esta ciudad que, hacia 1900 tenía más del 90% de alfabetos y en 1904 produjo el súmum del pensamiento cruceño en el Memorándum, la ambientación histórica, los homenajes y los discursos de hoy, son fiel reflejo del deterioro de la calidad política y educativa de sus representantes.

El mejor contenido de discurso: Desirée Bravo.

Lo más emotivo y merecido: el sentimiento del Hijo Ilustre, Ruber Carvalho.

Lo más lúcido: el mensaje del Arq. Víctor Hugo Limpias, homenajeado.

Lo más patético: el Alcalde perdido en los 450 años de la ciudad, que serán en febrero próximo, y su propuesta de "cemento" frente a un Bicentenario político.

Lo más ubicado: la reseña histórica del Vicepresidente y su felicitación a los cruceños, a su pujanza y a su lucha por la igualdad.

Lo mejor: la Orquesta Municipal y los centenares de personas en la Plaza, fuera del acto, de pie y de fiesta.

Lo peor: la escenografía, el sonido, la iluminación, la ausencia de ambientación con proyecciones audiovisuales y gigantografías recreando héroes, identidad, historia; la pobre presentación de la hoja de vida de los homenajeados.

La discriminación: la Presidente del Concejo Municipal, quien "preside" la sesión, ubicada en tercer lugar de la testera.

El espíritu del Bicentenario estuvo ausente. El Gobierno Municipal omitió toda la tecnología, la sabiduría, la identidad y la riqueza cultural de 200 años de cruceñidad, en un acto que no tuvo la relevancia ni el nivel que la región se ha ganado.

¿No tienen tele? ¿No vieron los Bicentenarios de Argentina, México y Chile? ¿No conocen a Alcides Parejas, Paula Peña, Carlos Cirbián, Isaac Sandóval, Héctor Molina? ¡Pablo Manzoni invierte más en Las Magníficas produciendo un buen espectáculo (de lo suyo, claro) que el Gobierno Municipal en vestir, perfumar y acicalar debidamente su casa! ¡Millones en "aguas danzantes" como espejitos del dominio colonizador y para la celebración de las verdaderas batallas por autonomía y gobierno propio, un vinito de honor por cumplir!

De 102 caudillos de 1810, sólo recordamos al coronel argentino del Ejército auxiliar de Belgrano y al único de los 6 sobrevivientes que se le permitió "ver de qué se trata" la independencia de Bolivia, dieciseis años de guerra y republiquetas después. ¿En qué libro de historia, en qué aula escolar o universitaria, en qué discurso, en qué plaqueta conmemorativa, en qué salvas del Ejército Plurinacional, están sus nombres?

No sólo el humo tapa el cielo del Bicentenario. Por ahí me dijeron que al oir los acordes de la Orquesta interpretando el himno cruceño que pocos de los presentes cantaban, sobre una de las bellas flores de patujú acomodadas en la tarima, cayó desde las alturas una lágrima silenciosa sobre la medalla póstuma del Camba Florencio.