viernes, 29 de octubre de 2010

Algunas exportaciones no crecen solas

Alberto Bonadona Cossío
abonadona2001@yahoo.es

Las exportaciones de materias primas crecen gracias a que el mercado internacional tiene una alta demanda de ellas. Y no es porque existe una gran recuperación de las economías industrializadas. Más bien se tiene un gran temor de que vuelvan a caer en crisis. Crisis que puede ser igual o peor que la desatada en 2008 y que genera una insaciable sed de comprar algo más seguro que los títulos valores, que no sólo permanecen en abundancia en las grandes bolsas de valores, sino que continúan sus precios sobrevalorados. Esto desata una creciente burbuja especulativa en las materias primas.

Por supuesto que es muy diferente comprar activos financieros tóxicos (sin respaldo real sino que son mera y simple especulación) que comprar materias primas (con el respaldo de la existencia física en un determinado porcentaje de lo comprado). Claro que cuando se especula con materias primas nunca se las ve como tales sino que se reducen, nuevamente, a un juego de papeles. Las empresas que transforman las materias primas demandan hoy más de lo que necesitan, con la excepción de las industrias en países asiáticos que, como India, China y Sur Corea, sus economías presentan índices elevados de crecimiento .

Así, mientras Estados Unidos, sigue en la vorágine de la especulación con su ya habitual exuberante irracionalidad y genera a la vez mayor inestabilidad al orden económico mundial, las emergentes economías asiáticas compran abundantes cantidades de materias para transformarlas en sus progresivos aparatos productivos y no para especular. Lo que no quiere decir que no especulan. Lo hacen, sin embargo, en el mercado monetario y en las finanzas internacionales. Al final deben colocar sus grandes excedentes de dólares en algún propósito lucrativo.

Hablando de dólares, éstos están creciendo en las manos del público estadounidense y en las del mundo entero. En donde los bolivianos también formamos parte y recibimos nuestra alícuota parte de dólares. Cantidades de dólares corren por todas la economías latinoamericanas. Todas venden materias primas y estás siguen subiendo de precio. Por eso es que Bolivia ahora tiene mas de 9.200 millones de dólares en reservas y no sabe que hacer con ellas. Tristemente las destina a empresas nacionalizadas que todavía no han llegado a consolidarse como verdaderas corporaciones sólidas y modernas.

En el gobierno tampoco se sabe como mantener el grado de bolivianización de la economía a la vez que se debe dar impulso a las exportaciones no tradicionales. Aquellas cuyos precios no suben porque son presas de los movimientos especulativos o del crecimiento asiático, sino que deben insertarse en los mercados con el apoyo de políticas premeditadas, concientes de sus repercusiones y que deben lograr competitividad.

La China no es precisamente el mejor modelo de industrialización a seguir en Bolivia. Los chinos han inundado el mundo de productos manufacturados baratos. Son productos de uso masivo con los que un país como Bolivia no puede competir. Se debe copiar de la China el manejo de su moneda subvaluada. El dólar subvaluado debe impulsar las exportaciones destinadas a mercados muy ricos con productos altamente especializados. Asimismo, para sostener la bolivianización, se debe invertir una cuantiosa fracción de las reservas internacionales en inversiones más rentables así como se debe forzar a la banca a que bajen sus tasas de interés activas y subir las pasivas.