miércoles, 13 de octubre de 2010

Evo Morales contra el Nobel de la Paz.

"Oscar David R.
oderruiz@hotmail.com

Evo, el lider andino violento y paradojal que se esfuerza para proyectar una imagen opuesta al retrato detallado por sus propias acciones, airádamente reclama para si el premio nobel de la paz tildando de serviles del imperio, a sus otorgantes.

Este impostor, al estilo de los mejores cínicos contemporáneos, utilizó a los pueblos originarios discriminados y marginados en Bolivia y toda América para encumbrarse en el poder, prometiendo liberarlos de tal condición, con un equipo hegemonizado por individuos de su misma calidad humana y cuyas luces no violentas, bondadosas, de mirada incluyente y verdadéramente revolucionarias y aymaras, fueron apagadas en los casos de liderazgo visible o reducidas a mínima intensidad en otros casos del proyecto-esquizo triunfante aún, al interior del MAS y del país.

Ahora, los mandones bolivianos han creado una ley antidiscriminatoria pero teñida por el estilo característico de "ellos", encubridora de oscuras intenciones en sus Artículos 16 y 23.

Si, seguramente la oposición de política tradicional, desfenestrada por si misma, por la historia y un gigante pueblo multiétnico con reservas culturales y morales que son y serán aportadas nóblemente en beneficio del presente y futuro de la humanidad, seguirá aprovechándose sin mérito propio suficiente de las evidentes torpezas abusivas de Evo y su entorno para recuperar terreno protagónico.

De otro lado, el mundo y los bolivianos de buena voluntad que reconociendo nuestro fracaso hasta hoy día, nos lanzamos una vez más y las veces necesarias en un vuelo llamado intento, en palabras de Mario Rodriguez -Silo-, de construcción de una sociedad humana universal, con vigencia plena de los derechos humanos, de la libertad de expresión, es decir, de la libertades de información, de comunicación, de opinión y de prensa, festejando el reconocimiento nobel a Mandela, a Menchú y a otros muchos extraordinarios modelos constructores del sueño compartido de futuro no violento y verdaderamente no discriminador, tristemente ajeno a los espíritus que guían los pasos de Evo Morales y Cia.