viernes, 22 de octubre de 2010

SALVAR ALMAS O SALVAR AL MAS

Carlos Cordero Carraffa
ccordero@estudiosdemocraticos.org

El miércoles último, 13 de octubre, el señor vicepresidente, a través de los medios de comunicación con quienes sostiene una tensa y dificultosa relación, realizó el siguiente acto discriminatorio por cuestiones religiosas: "La Iglesia Católica y las iglesias en general están para salvar las almas. Es ésa su misión, proteger, cuidar la salvación espiritual de las personas. Ése es su ámbito de competencia y el ámbito de competencia de los políticos es trabajar en el bienestar material de las personas."

Estas expresiones significan que millones de bolivianos que profesamos la religión católica y otras religiones -según la opinión del Jefe de Gobierno- no tenemos el derecho a participar ni a involucrarnos en asuntos públicos y en consecuencia, debemos restringirnos a los confesionarios y al cilicio para salvar nuestras almas envilecidas por el pecado.

El señor vicepresidente a pesar de tener la reputación de ser un hombre inteligente olvida el contenido de varios Artículos de nuestra Constitución Política, la misma que sostiene "El Estado prohíbe y sanciona toda forma de discriminación fundada en razón de sexo, color, edad, orientación sexual, identidad de género, origen, cultura, nacionalidad, ciudadanía, idioma, credo religioso, ideología, filiación política o filosófica, estado civil, condición económica o social, tipo de ocupación, grado de instrucción, discapacidad, embarazo, u otras que tengan por objetivo o resultado anular o menoscabar el reconocimiento, goce o ejercicio, en condiciones de igualdad, de los derechos de toda persona."

El 17 de octubre, el señor viceministro de descolonización, coincidiendo con la intención gubernamental de restringir libertades ciudadanas, bajo el pretexto de luchar contra el racismo, informa que el gobierno sacará del sistema educativo la lectura de libros como Raza de Bronce y La niña de sus ojos. Estas manifestaciones de inaceptable y descarada censura estatal son ratificadas por el ministro de educación, quien sostuvo que "ciertos libros" a pesar de ser considerados patrimonio literario de Bolivia deben ser leídos con "orientación", especialmente si tienen contenidos de racismo o discriminación.

En las últimas horas, insistiendo en la actitud hostil del gobierno respecto de la Iglesia Católica, el señor ministro de gobierno sostiene que "Los jerarcas estuvieron alineados por mucho tiempo con sectores de poder reaccionarios y conservadores. En este momento hacen exactamente lo mismo, alineados a sectores del poder empresarial mediático."

El centro del debate, para no distraernos en aspectos que sin duda son importantes como la salvación de las almas, son los desenfadados intentos gubernamentales por imponer la censura y eliminar la libertad de pensamiento, de expresión y libre circulación de las ideas en nuestro país. Lo que está en riesgo en el Estado Plurinacional por el autoritarismo, no es la misión de la Iglesia Católica, sino la paz social y las libertades ciudadanas.

Con la censura de libros, con el intento de restringir el derecho de los católicos a participar de la vida política, con las torpes insinuaciones sobre la existencia de una jerarquía eclesiástica asociada a oscuros intereses económicos, lo que hace el gobierno es exhibir sus miedos más profundos (estar equivocados en la gestión gubernamental) y su gran pobreza de espíritu.