domingo, 10 de octubre de 2010

UN HORIZONTE POR DESCUBRIR Y UN SUEÑO POR CUMPLIR.

Carlos Mariaca
carlosmariaca@yahoo.com

El cielo oculto, detrás de un tumbado
El sol atravesando un espejo
y mi sueños calando la Hoguera del Silencio.

Desde aquel rincón al que hice mi refugio, para hallar protección ante la adversidad de una enfermedad que calo mi niñez y trunco mis sueños de juventud, encontré aquel lugar donde quise hallar la respuesta a una enfermedad que se adueño de mi razón junto a los días de dolor y frustración que repentinamente cuarto mi vida, sin razón alguna.

¿Por qué a mí? ¿Porque yo?.

Eran las preguntas sin respuestas, eran las preguntas de desesperación y eran las preguntas de resignación.

Cuatro paredes sin un horizonte y un espejo por el que no deje de ver a través de una ventana las montañas, el cielo azul, el vuelo de las golondrinas, estrellas pérdidas y un poquito de Sol y Luna.

Tuve que comprender, "que debía decidir y que solo de mi dependía" salir de aquel lugar o esperar a que la vida o el tiempo realice su incesante faena.

Tuve que aprender a mirar en mí ser, a reconocer que la vida se iniciaba en mis adentros y entre pensamientos y sentimientos, conscientemente comenzar a aceptarme tal cual soy, en una búsqueda interior interminable, un continuo estar conmigo y un deseo entre la voluntad esfuerzo de conocerme a mi mismo.

Que importante es decidir y que hermoso es concebir, que nada es imposible en la vida y que en la vida se hallan todas las posibilidades que queramos encontrar si así lo deseamos, si así lo decidimos y si asi enfrentamos la vida.

Una decisión consiente, es aquella visión que se toma con la seguridad de lograr lo que uno desea y entre el esfuerzo y voluntad, la disciplina tan solo es la responsabilidad de realizar nuestras acciones consecuentemente.

Transcurrieron las horas, pasaron los días y al inicio de aquellos años, comencé a retar "los imposibles" que calaron mis noches, "los imposibles" que mataron mis sueños.

Allá nació mi compromiso social, en aquel destello de luz, que si pude volver a la vida, pese a una irreversible adversidad, también debían volver muchos otros conmigo. Volver a la vida para salir de la oscuridad, de esos gélidos rincones, de ahogados dolores, de llantos sin destino en aquellas vacías paredes del olvido.

A partir de ahí, el horizonte que vislumbro, son las montañas verdes tan altas como el cielo, las golondrinas mis niñas que surcan las alturas retando al viento y palabras sabias de mis abuelos y seres de Luz que llevo conmigo "hay que caminar con la verdad, para encontrar lo bueno de la vida".

Hasta hoy nunca me falto nada y tuve lo necesario para seguir un objetivo que asumí por mi propia decisión. No creo tener la obligación de ponerse al frente porque los demás lo exigen, sino es por aquella decisión que tomé, en algún momento de mi vida fue afín a una realidad pasada de la cual tuve que salir y puede volver a ver el sol, subir las montañas entre el sol de un cielo azul inmenso.

Hare lo que tenga que hacer y hare de acuerdo a lo que los demás estén dispuestos a afrontar con todas las posibilidades que la vida nos ponga en el camino.

Ser dirigente o asumir un liderazgo en la población con capacidades diferentes no es fácil, porque uno realiza sus acciones con sus propios medios, habrá otros que se aprovechan de los demás, cobraran su cuota parte para hacer gestión o se prostituirán vendiéndose a cualquier postor. Sabemos que uno debe realizar un proceso de gestión, pero tampoco es para servirse y cobrar a quienes ni siquiera lo tienen o venderse dejando de lado principios o dignidad que a gritos enuncian y tan fácil olvidan.

Debemos quitarnos ese el modelo de los politiqueros, que en la primera oportunidad, uno debe aprovechar y sacar la mejor tajada, como si fuese la primera y última vez que tendrá la posibilidad y oportunidad de sacar provecho.

Se dice que todos tienen un precio, pensé que era una utopía, hasta que el gobierno compró y continua comprando a los dirigentes, para usarlos y ponerlos a disposición de sus propios fines e intereses.

Aun creo que es relativo que todos/as tengan un precio. Hay quienes tenemos la convicción de luchar con dignidad y no negociar nuestro compromiso y responsabilidad con la población con capacidades diferentes. Y esta gente con dignidad, no significa que tenga que renunciar a lograr sus propias necesidades, sino, que no traiciona sus principios y no traiciona a la gente que dice representar, como tampoco usan sus principios sociales para alcanzar sus fines y luego darse la vuelta olvidando el discurso de reivindicación, cuando se es dirigente.

Dirigente "Dirigir gente", es un destello de luz que la población espera, para acompañarlos, para buscar un apoyo desde una recomendación hasta el consuelo de escucharlos en sus propias necesidades de vida, pensamientos, sentimientos o tristezas en los golpes de una dura existencia.

Ser dirigente es asumir una responsabilidad con los demás, con los principio de servir a quienes lo necesitan y a quienes son invisibles en nuestro camino, porque están alejados de la civilización, olvidados en el campo y encerrados en aquel rincón del que un día pude salir.

"NUESTRA DIGNIDAD NO TIENE PRECIO Y NUESTRO DERECHO NO SE NEGOCIA"

A mis hermanos y hermanas en Luz y amor

En el Día de la Persona con Discapacidad (15 de octubre 2010)