lunes, 8 de noviembre de 2010

Esta boca es mía.

Ronald Vallejos
ronald.vallejos@gmail.com

La historia tiende a abstraer lo "esencial" de los hechos; muchas veces e injustamente aparta alguno detalles dignos. Cuando la época neorevolucionaria del MAS haya pasado, nosotros, como partícipes de ella, podremos atestiguarla, en la medida que la vida nos acoja y nuestra memoria nos los permita.

Independientemente de lo bueno o malo que nos pueda parecer el Gobierno de Evo Morales, éste, con o sin intención, ha despertado el espíritu político, innato (disculpe si exagero), de la población boliviana. Desde el ascenso de Evo, los acalorados debates no han cesado, sean estos por temas frívolos como el de la, ya famosa, chompa presidencial. Pasando por descabelladas teorías sobre la relación homosexualidad-pollos. Finalizando en temas más hondos como el del racismo y la discriminación.

Con la aprobación de la Nueva Constitución Política del Estado y la reelección del presidente, ha surgido la necesidad de reestructurar el país mediante leyes. En lo que vamos del año, se han debatido en la Asamblea Legislativa Plurinacional 91 leyes, entre nacionales y departamentales, y se espera que hasta el fin de esta gestión se aprueben tres leyes, llamadas estructurales: Ley de Pensiones; Ley Abelino Siñani Elizardo Pérez, de Educación; y la ley que mejora y adecua la legislación General del Trabajo a la Constitución. Definitivamente son tiempos muy interesantes.

La sociedad civil ha seguido muy de cerca el contenido y el tratamiento de las leyes. Recordemos, las reacciones a la Ley Marco de Autonomías y sus famosas consecuencias en acusaciones por doquier a autoridades electas ya posesionadas. No olvidemos a los familiares de Marcelo Quiroga pidiendo el cambio de nombre a la Ley contra la corrupción. Es necesario recordar todo lo que se escribió y se habló acerca del siempre polémico tema del contrabando y su lucha, mediante la Ley General de Aduanas. Y ni que decir de la última bomba: La Ley de Lucha Contra el Racismo y Toda Forma de Discriminación. En definitiva el año 2010 ha sido muy activo desde la óptica legislativa.

Se que no es un buen momento para estar contentos: este asunto del gas que se hace gas, la inflación y sus consecuencias en los bolsillos bolivianos, etc. Son asuntos que nos hace creer nomás que Bolivia es uno de los paises menos felices en la región. Sin embargo, sintámonos contentos por un momento de formar parte de una época donde, para bien o para mal... ya el tiempo sabrá decir, cambios importantes se están gestando. Y nosotros, como sociedad civil, podamos discutir, sobre la política del país, sea ya con la familia, a la hora del almuerzo; con colegas, en el trabajo; con amigos, quizá en medio de algunas bebidas. De esta manera, con el sano ejercicio del debate, abrir nuestra mente un poquito más. Son asuntos que nos competen a todos; por ejemplo, temas como el racismo han pasado a ser parte de la agenda de debate de muchas universidades, centros culturales, sitios en internet, etc. Y seguro también serán a futuro la sexualidad (quizá el aborto), educación (cuánto hay por decir), trabajo y pensiones, la coca, el código penal...

Cuántas cosas y qué poco tiempo. Cuántas cosas y que pocas voces. Bajemos, una vez más, a tierra. En definitiva, no todo es color de rosa; en medio de tantos debates, deberíamos también sentarnos a debatir cómo hacemos para que nuestra voz sea oída, como hacemos que llegue hasta el Olimpo de los dioses sin ser tergiversada y manipulada.

Quizá a un gobernante le vendría bien darse una vueltita por algún bar, algún café, alguna plaza y recoger las interesantes ideas y opiniones que se vierten en estos espacios, quizá sea lo más justo. O quizá vendría mejor organizarnos como sociedad de una mejor manera, no desaprovechando los pocos espacios de participación que existen. Luego, tratar de abrir nuevos escenarios limpios, donde la voz del pueblo pueda ser oída y tomada en cuenta. Puede ser. Sólo esperemos que no sea demasiado tarde.