miércoles, 24 de noviembre de 2010

INFLACION, UN MAL CRONICO

Armando Méndez Morales
amendezmo@yahoo.es

Un fenómeno presente en todas las economías del mundo es la inflación. Este mal económico está definido como el alza continua y persistente del conjunto de precios, que se denomina nivel de precios, y que es una suma promedia ponderada de todos los precios, ponderación que mide la importancia del bien o servicio en cuestión. Este fenómeno, por lo general, es consecuencia del continuo incremento monetario de la demanda de bienes y, en algunos casos, por contracciones inesperadas de la oferta de bienes. Lo que mide el Instituto Nacional de Estadística (INE) es la variación mensual de un conjunto de bienes y servicios de consumo, que los denomina Items.

En los últimos tres meses ha retornado el tema de la inflación en el país, aunque esta se encuentra en niveles tolerables para una economía latinoamericana. Hasta el mes de octubre tanto la tasa de inflación acumulada para el año como a doce meses está en el orden del 4.2 por ciento. ¿Por qué retorna el tema al debate?

Para fines del año 2009 la inflación prácticamente había desaparecido en Bolivia. En los primeros meses del año 2010 el incremento inflacionario se movió en un rango no perceptible, empero desde el mes de agosto comenzó un incremento promedio mensual del orden del uno por ciento, que ocasionó que el tema se posicione en los medios de comunicación.

Hay algunos comentaristas que piensan que la tasa de inflación que registra el INE no estaría midiendo bien el comportamiento de los precios de los bienes de consumo, opinión que no comparto, creo que esa institución sigue haciendo un trabajo estadístico serio y profesional.

Cabe la pregunta ¿Por qué la gente cree que la inflación es mayor que la oficialmente medida? El hecho es que el indicador de inflación es un promedio de promedios, que es muy buen indicador cuando los datos observados se mueven en torno a esa media, pero esto muchas veces no sucede. Los bienes no siempre aumentan sus precios todos al mismo tiempo. Adicionalmente, se debe tomar en cuenta que al interior de la canasta de consumo hay ítems que tienen precio fijo como son los casos del transporte y del azúcar.

El problema con el azúcar es que al fijar el gobierno un precio bajo al productor, desincentivó su producción e incentiva a los comerciantes a sacar el producto de Bolivia y llevarlos a países vecinos donde el precio es más alto. Esto se agrava porque la producción de azúcar para el año 2010 sería casi un 30 por ciento menos a la que se tuvo en 2009 no sólo debido al precio bajo, sino también por escasez de diesel, lluvias excesivas en un primer momento y luego sequía, por todo lo cual su precio al consumidor subió irremediablemente.

El INE agrupa un total de 364 ítems en doce grupos, los cuales se mueven en un rango anual, hasta el mes de octubre del año 2010, entre un máximo del 6,9 por ciento para el grupo de alimentos y bebidas no alcohólicas y negativo 1,4 por ciento para el rubro de comunicaciones. Esto quiere decir que el rubro de alimentos está subiendo mucho más que el resto, y que el sector de comunicaciones esta viviendo un tiempo deflacionario. Si ha esto añadimos el hecho de que el indicador de inflación es el promedio de lo que acontece en las nueve ciudades capitales de departamento, el dato se complica aun más. Para el mes de octubre la inflación anual por departamentos se mueve en un rango de entre 5,6 por ciento para Tarija y sólo 1,6 por ciento para Beni. En cuanto a rubros se da, por ejemplo, la siguiente situación: la tasa de inflación más alta en el rubro de alimentos tiene Tarija con un 13 por ciento y Beni únicamente un 4 por ciento.

En años recientes, con excepción del año 2009, la inflación retomó impulso en todas partes del mundo. El año 2008 el ritmo de inflación en América Latina se ubicó en el orden del 12 por ciento anual y durante este año se observa que se está moviendo en el orden del 6 por ciento. Este incremento de precios en países vecinos se traslada también al país al momento de importar, legal o ilegalmente, la gran cantidad de productos que Bolivia lo hace.