martes, 23 de noviembre de 2010

Recordatorio: la toma del poder total

Maggy Talavera
maggy.talavera@gmail.com

Si hay algo que no se puede endilgar al MAS es que actúe de sorpresa y sin previo aviso. Basta hacer un recuento de los hechos políticos registrados en el país desde 2005, antes de que asuma el Gobierno, para comprobar que los anuncios hechos a través de sus principales voceros sobre los fines que perseguiría una vez instalado en Palacio Quemado han sido correspondidos, sin excepción, con la acción.

Por eso, cuando el Vicepresidente de Bolivia anunció en julio pasado que el MAS iniciaba la "quinta etapa en la revolución democrática iniciada por el gobierno de Evo Morales", para la toma del poder político, económico y cultural, pocas dudas quedaron sobre lo que vendría a partir de ese momento: una seguidilla de acciones oficiales dirigidas a la toma del poder total.

El mismo Vicepresidente se encargó de anticipar algunas de esas acciones, a las que llamó "ofensiva estratégica". En lo económico, el potenciamiento del Estado empresario y de "las organizaciones y movimientos sociales" como "empresas productivas" de "administración colectiva". En lo político, el acaparamiento de la administración pública en todos los niveles de gobierno por "gente que responda al control social". Y en lo cultural, "el potenciamiento y la formación ideológica y la emergencia de nuevos dirigentes que deben estar atentos a todo lo que pasa a nivel local, nacional e internacional". Las medidas previstas para cada uno de esos tres campos de acción no se dejaron esperar: entre julio, cuando se hizo el anuncio, y el presente mes de noviembre, el Gobierno central ya despachó una decena de decretos y leyes hacia la consolidación de la "quinta etapa" de lo que llama "revolución democrática".

En lo económico, destacan no sólo las acciones de consolidación de la nacionalización de Entel, YPFB y otras ex-empresas capitalizadas, sino también la creación de nuevas empresas como Emapa, Boa, Cartonbol, Ingenio Azucarero San Buenaventura, Empresa Metalúrgica de Vinto, etcétera. Todo ello, sobre la base del debilitamiento de empresas privadas, a través de ataques sistemáticos como los dirigidos a AeroSur, fábricas de aceite, ingenios azucareros, empresas agrícolas y ganaderas, entre otras. En este afán, sobresale el acoso a los sectores representativos del modo de producción cruceño, por ser contrarios al modelo que defiende el MAS. Más claro, agua.

El Vicepresidente lo ratificó con su anuncio de julio, ¿por qué, entonces, aún hay empresarios sorprendidos por las arremetidas del Gobierno? En septiembre, ¿ignoraban la "quinta etapa"?

Sigamos. En lo político sobresalen las medidas alentadas desde el Gobierno central para consolidar en el mando de los gobiernos departamentales y municipales autónomos a líderes afines a su partido y al mando de Palacio Quemado. Tanto hace que sea a través de elecciones democráticas, como de acciones de hecho, para las que cuentan ya no sólo con sus movimientos sociales, sino también con la complicidad de otros poderes del Estado que ya no son independientes, como el judicial, el electoral y el legislativo; y de los que hacen de represores, como el militar y el policial. En este punto actúan con previsión: incluyen en sus ataques a ex autoridades públicas con opción a disputarles poder en las elecciones de 2014, a las que no dudan encarcelar para inhabilitarlas, como es el caso de René Joaquino y otros. ¿Alguien se sorprende? Sorprende que lo hagan.

Y para cerrar el círculo hacia el poder total, están las acciones del MAS para el control cultural. Entre otras, la Ley contra el Racismo y toda forma de Discriminación, una de las armas principales de la que se desprenden varias otras acciones ya anunciadas por voceros oficialistas, como el control de la programación en la televisión y el rediseño de las mallas curriculares para la educación escolar. Todas ellas para consolidar una tarea ya iniciada con la NCPE con la imposición de nuevos símbolos patrios nacionales (la whipala, la hoja de coca, la predominancia de lo aymara como "cultura principal", etc.) y que deberá ser completada a la cabeza de esos nuevos líderes que serán "como el catedrático que difunde el pensamiento de la revolución democrático -cultural del país".

Al respecto, vale la pena reproducir una reflexión del Instituto Prisma, hecha en su nuevo Informe de Coyuntura: "La toma del poder cultural requiere imprescindiblemente establecer límites al debate público, y por ende a la libertad de expresión, ya que periodistas, analistas, intelectuales, y en general todos los ciudadanos con acceso a los medios de comunicación, podrían agendar temas distintos a los requeridos por la visión gubernamental".

¿Alguien todavía duda de las intenciones del MAS? Si no bastan los anuncios hechos por el Vicepresidente y otros voceros oficiales, y las reflexiones como la de Prisma, es porque algo anda muy mal en la sociedad boliviana. Como solemos recordar con ironía, ¡no digamos después que nadie nos avisó!