lunes, 15 de noviembre de 2010

sobre la yuca

Hernán Zeballos
hernanzeballos@yahoo.com

No es lo que usted se imagina, estimado lector, se trata de algo más prosaico, del elaborado de yuca que es tan grato al paladar para la mayoría de los cambas y en los últimos años, también para los no cambas en la parte occidental de nuestro país. Esa pequeña ausencia está reflejando un problema algo mayor, la provisión cada vez menor de ciertos productos de la canasta familiar provenientes de la región agropecuaria del norte de La Paz , por la conversión de cultivos. De aquellos menos rentables a aquellos que obtienen mayor precio y son más fáciles de comercializar. El ejemplo mejor: la coca.

Este fenómeno se está generalizando con otros alimentos de mayor peso en la canasta diaria de alimentos. Resultado, una escalada de precios que, aunque los indicadores del INE reflejen solo un "ligero" ascenso, están afectando el bolsillo de todos nosotros y sobre todo de aquellos que destinan entre el 70 a 80 de sus ingresos para comprar alimentos.

Descontando los impactos generados por los problemas climáticos que son de conocimiento público que, por supuesto, contribuyen a reducir la oferta de alimentos, existen otros atribuibles a una política sectorial que tiene la mala costumbre de echarle la culpa al "empedrado".

Revisemos un poco las cifras de las últimas décadas para comprender mejor el problema. En los años 1976, 1980, 1985 Bolivia importó 64,6; 104,1; 46 millones de dólares. La balanza comercial agropecuaria fue positiva el 76 con 5,3 millones de dólares; negativa con 4,5 millones el 80 y altamente negativa el 85 con 46,1 millones.

El reverso de la medalla es que las exportaciones agropecuarias crecieron en los años 1976, 80, 1985, 1990 de 81,5 millones a 122,9; 31,2; a 237,6. El descenso en 1985 se explica por tratarse del período en que se estaba iniciando la recomposición de la economía después de la hiperinflación del período UDP.

Ese cambio fue posible gracias a una política de libre mercado, en el que el país pasó a convertirse de un país importador de alimentos a un exportador confiable a varios países, particularmente los de la Comunidad Andina.

¿Qué pasa recientemente? "De acuerdo con estadísticas del INE, elaboradas por el IBCE, entre 2005 Y 2009 las importaciones de alimentos en general crecieron de 192 a 346 millones de dólares.

Felizmente las exportaciones mantuvieron un buen ritmo de crecimiento de 596 a 766 y 1.085 millones de dólares, los años 2005, 07 y 2009.

En 2006, Bolivia importó un total de 477.040 toneladas de alimentos, cifra que subió hasta 593.632 toneladas en 2009.

2007 y 2008 fueron los años en que más alimentos ingresaron al país con volúmenes de 602.600 toneladas y 609.700 toneladas, respectivamente, coincidiendo con la etapa de alta inflación. Entre los productos internados llaman la atención aquellos que incluso son producidos en Bolivia. La importación de papas frescas o refrigeradas subió un 457 por ciento entre 2006 y 2009, de 1.899 a 10.587 toneladas. La internación de cebollas, ajos y puerros aumentó en 663 por ciento, de 267 a 2.037 toneladas en cuatro años. En junio del 2010, el Gobierno boliviano autorizó la importación de maíz crudo amarillo, sin aranceles impositivos, con el objetivo de apoyar a los avicultores que temían que la falta del grano provocara un alza en el precio de las carnes de pollo y de cerdo. En resumen, Bolivia gastó un total de 1.223 millones de dólares en importaciones desde 2006, destacan estas estadísticas". (Fuente: IBCE, Elaboración CIPCA).

Volvemos al principio: ¿poco sonso o poca inteligencia en la política sectorial?