martes, 28 de diciembre de 2010

EL GASOLINAZO: LA PRUEBA DE LA INCOMPETENCIA E IMPROVISACIÓN

Eduardo Campos Velasco
eduardocamposdc@yahoo.es

Que huecas y soberbias suena ahora las palabras del vicepresidente que el 9 de octubre de 2009 decía: "Hemos dado cátedra en economía, no sólo al país, sino a todo el continente". Por lo visto, los "expertos" en economía, no supieron hacer otra cosa, que lo que sus antecesores hicieron: "compensar" los precios de hidrocarburos a los precios internacionales; con la agravante, de hacerlo mediante una medida de shock, típica de los neoliberales, después de 5 años de estar en el poder.

No debiera sorprendernos tanto la medida, que siendo dura – como dicen los expertos - era inevitable. Durante 5 años el gobierno central, decidió congelar la compensación de precios de los hidrocarburos subvencionados, privilegiando el apoyo electoral que les permitió hacer y deshacer el país a su antojo, Tenia que llegar pues el momento de resolver esa acumulación que postergaron de manera irresponsable para su beneficio político. Según los datos que manejan los expertos - e incluso ellos mismos lo mencionan - el país perdió algo más de 380 millones de dólares anuales por la subvención de los hidrocarburos, acumulándose en los últimos 5 años, un aproximado de 1.900 millones de dólares. Ese es el precio que los bolivianos hemos estado pagando en estos 5 años, en beneficio del gobierno, que con toda "tranquilidad" ha gozado del apoyo electoral, sobre el supuesto de que lo estaban haciendo bien.

Los datos históricos señalan que se trata del mayor incremento del precio de los hidrocarburos en los últimos 30 años. En 1991, durante la presidencia de Jaime Paz Zamora, se incrementó la gasolina en 35%; el año 1992, el mismo gobierno incremento en 14%; el año 1993, Gonzalo Sánchez de Lozada incremento en 9%; el 1996, subió en 8%; en 1997, Banzer incremento en 28% y; el 2005, Carlos Mesa incremento en 10%

De todo esto – en mi criterio - tres cosas llaman la atención: Por una parte, la medida de shock, que con seguridad provocará una descompensación en el poder adquisitivo de los ingresos de los bolivianos, misma que puedo ser aplicada con gradualidad desde el inicio de la gestión del gobierno, es decir hace 5 años; por otra, que hayan decidido aplicar la medida en navidad, recurriendo al odioso expediente de sorprender a la población, como era una práctica de los gobiernos anteriores y; finalmente, que pretendan – por supuesto con mucha ingenuidad y cinismo – liberar de la responsabilidad de la medida al presidente Morales.

Esas tres acciones nos dan la medida del gobierno. Son incompetentes, porque no supieron enfrentar la situación cuando correspondía, de manera gradual, como lo hicieron los países vecinos; son indolentes, porque sin el mayor reparo, aplican una medida de shock en navidad, mas dura que aquellas que aplicaron sus antecesores que tanto defenestran y; son improvisados y cínicos, porque pese a la evidencia de su error y responsabilidad, pretenden engañar a la población, haciendo creer que se trata de una mera compensación y no una gasolinazo En política, esa práctica se llama impostura, Se trata, de una de las cosas que la sociedad boliviana está empeñada en superar; es parte de la crítica a los anteriores regímenes que les ha ocasionado su debacle. El gasolinazo, es la prueba de la incompetencia e improvisación del gobierno, en el manejo de la economía del país.

Para los bolivianos, mas allá de los durísimos impactos que tendrán en la capacidad adquisitiva de sus ingresos, la medida resulta una buena lección de cómo no debe encandilarse por las promesas demagógicas de aquellos que están más preocupados en resolver sus problemas, antes que de toda la población.