viernes, 24 de diciembre de 2010

Temores y certezas prenavideñas

Erika Brockmann Quiroga
erikabrockmann@yahoo.com.mx

Era intención de estas líneas comentar Las 10 tareas urgentes de 2011 planteadas por el Movimiento Sin Miedo al país y al Gobierno del MAS para reencauzar las transformaciones políticas y económicas en democracia. Lamentablemente, la avalancha de acontecimientos que rodean este tiempo prenavideño me obligan a sumar papel y tinta a expresiones de impotencia y protesta producidas por la obsesiva arremetida contra líderes regionales y municipales de la oposición. El Presidente y su Vicepresidente lo anticiparon al afirmar que no podrían gobernar con opositores. No eran discursos, eran sentencias.

Y es que en un Estado laico y descolonizador en Navidad no hay descanso. ¡Ingenuos quienes confiaron en que el espíritu navideño habría de sosegar el 'ímpetu justiciero y disciplinado' de autoridades, jueces y fiscales enfrascados en la lucha contra la 'corrupción'! Los ajusticiados, 'corruptos', verdaderos, imaginados o así estigmatizados por abandonar o criticar el proceso de cambio no tienen tregua.

Con el derecho de presunción de inocencia archivado, el desfile de imputados seguidos por la privación de libertad preventiva ya no sorprende. Las noticias se acompañan por villancicos y el frenesí comercial adormecedor de una ciudadanía indiferente o enmudecida por razones prácticas. Es la consecuencia política de un tiempo sobrecalentado por la excepcional bonanza económica que bendice a la región y atiborrado por la propaganda destinada a desterrar la acción, la deliberación política y condenar a actores políticos y servidores públicos.

Los cambios sí se notan. En 2000, al iniciarse el nuevo milenio y, a propósito del año del Jubileo, los defensores de los derechos humanos y la Iglesia católica, muy de la mano, cabildeaban en los pasillos del entonces Congreso de la República impulsando el indulto y perdón a cientos de reclusos, víctimas de las deformaciones de una justicia que no llegaba. Poco después, demandaban la aprobación y modificaciones sustantivas a la Ley de Resarcimiento a las Víctimas de la Violencia Política en tiempos de dictadura, gestada por el Gobierno de entonces en línea con iniciativas similares en la región. Entonces eso era posible, pese a la democracia imperfecta y un Poder Judicial desprestigiado que comenzaba a reformarse.

Curiosamente, algunos de esos activistas ofician hoy de 'inquisidores' de la nueva era. En su delirio refundacional no escatiman discursos para enterrar la memoria de luchas antidictatoriales y por la democracia. Confrontan innecesariamente a su antigua aliada, la Iglesia católica. En la era de la rebelión indígena combinada con el culto jacobino no hay tiempo para la clemencia. Al contrario, prevalece una actitud cada vez más indulgente con las FFAA y organismos de Inteligencia policial. Tampoco hay espacio para honrar a las víctimas de las dictaduras ni defender el derecho inviolable a la defensa, al debido proceso, a la gratuidad de la justicia reconocida por la nueva Constitución.

Por ésas y muchas otras razones, las 10 tareas para reconducir el cambio merecen sustituirse por aquellas destinadas a defender derechos y derrotar el miedo deliberadamente sembrado por el abuso de poder. Reconocerlo molesta y lastima, cuando faltan días para conmemorar 30 años de la masacre de la calle Harrington, cuando una generación política daba su vida por la democracia. ¡Lo reitero al concluir 2010! En la construcción democrática no hay un 'año cero'.