domingo, 2 de enero de 2011

Aquí lo puse, pero no aparece.


Hasta ahora no llego a comprender los mecanismos ni las razones que llevaron a Alvaro García Linera y al Gabinete del Gobierno Plurimúltiple en pleno, a aprobar el "Decreto Maldito" del gasolinazo, que a instancias del Presidente (en esas fugaces escalas en La Paz que tiene entre viaje y viaje) fue abrogado, para volver a fojas cero… y a ver qué hacemos con lo dicho, argumentado y develado en el entretiempo.



Lo primero develado, claro como el agua, cristalino, es el fracaso de la nacionalización de hidrocarburos, cuya producción y productividad han caído de tal manera, que ponen en riesgo la viabilidad empresarial de YPFB, a pesar de sus pingües ingresos, fruto del aumento de los precios en el mercado internacional. Cada día entra más dinero, pero cada día se produce menos. Y más grave aún, cada día se invierte menos, porque los socios han perdido la confianza, y la empresa nacional tiene comprometidos los ingresos con las regiones, las universidades y el aumento infinito de los gastos corrientes del Estado Plurimultiple, que crece y crece no solo en empleados, sino en ineficiencia. A más de ello, están los bonos (reconociendo que han sido útiles para paliar la extrema pobreza) y algún que otro avioncito para comprar y satisfacer así los gustos caros de Su Excelencia.

La idea de nacionalizar un sector estratégico como el petróleo o el gas (a lo que yo no me opongo) obliga a garantizar que este recurso llegue a los sitios que requieren energía para desarrollar sus emprendimientos, fundamentalmente productivos. A los productores agroindustriales, a las generadoras de electricidad de los pueblos, a las fábricas, a la microempresa, a los imposibles hornos del acero del Mutún que condicionaron gas boliviano subvencionado para funcionar, a los hogares de los más pobres. Y a los compromisos de exportación, para tener un IDH con el cual subvencionar el desarrollo departamental en las regiones, o la educación superior. La subvención de los hidrocarburos, desde ese punto de vista, es un mecanismo estratégico de la política económica al servicio del desarrollo, sobre todo de las más pobres.


Lo que nadie podía imaginar es que la ineficiencia, la incapacidad, la falta de gestión, la corrupción (poner a un engarrafador de gerente, por ejemplo), el clientelismo y la falta de una política hidrocarburifera, llevarían a YPFB al colapso, disminuyendo la producción (ahora importamos Gas, Gasolina y Diesel) lo que nos retrocedió del autoabastecimiento a ser la risa en las universidades del mundo, al presentar el caso de un país para manuales de "cómo no se debe hacer". Es ahí donde la subvención se vuelve absurda, porque la nacionalización era para producir más, para vender más, para ganar más y no para esta porquería de negocio medio turbio (recordemos a Santos Ramírez) donde perdemos en términos de estar anclados en la inmovilidad y sin horizontes. Y en ese momento –el momento del absurdo gubernamental– dejaron de contar el pueblo, su bienestar y desarrollo y (seis años tarde) la subvención se convirtió en algo que "había que superar".


Lo evidente no es el absurdo de la subvención a los hidrocarburos líquidos, sino EL FRACASO SIN VUELTA DE LA NACIONALIZACION, DE SU GESTION Y DE QUIENES LA GOBIERNAN. Lo que podría verse como traición al pueblo, que se sacrificó, creyó y votó equivocadamente por ello. Por eso los alteños, en su conocido estilo "nunca de rodillas", hablaron hasta de "colgarlo al Evo"


Lo segundo develado es que, como todo autoritario, los gobernantes están buenos para mandar a palos sobre los débiles, mientras se achicopalan y retroceden frente a los fuertes. Y los fuertes son las multitudes en este tiempo de engendros políticos, que han mostrado que pueden imponer su ley, sin importar razones y argumentos, ni del gobierno o los otros poderes del Estado. "El Alto de pie – Evo de rodillas" no es una broma circulando en Feisbuc (Facebook en inglés), sino una realidad, legado del MAS, que ha colocado el gobierno a merced de las decisiones y caprichos de grupos de procedencia no democrática. ¿Quién es el o la presidente de FEJUVE en El Alto? Nadie lo sabe y a pocos nos importa, pero vuelve a mostrar que es tan poderoso(a) como pocos en el país. Esto recuerda a la UDP, cuando las decisiones gubernamentales en política monetaria (por ejemplo) eran desobedecidas y revocadas en la práctica, por los sindicatos del Banco Central, o por otras organizaciones que gobernaban desde las calles.


Lo tercero develado es que las políticas de control plurimúltiple y represión del contrabando y la evasión son una ilusión (imaginemos como han de ser frente al narcotráfico). El gobierno es bueno para perseguir políticos en desgracia, pero es incapaz de frenar el contrabando en las fronteras (lo de las mamaderas fue otro detalle
pintoresco, solo superable por el pollo cuando Evo fue víctima del ridículo en el mundo entero y tuvo que pedir disculpas a los homosexuales), ni de diesel, ni de gas, y menos de azúcar, harina u otros productos (hacer notar otra vez lo que no se sabe, pero se dice a gritos por debajo: el incontrol del tráfico de cocaína). Insisto en que este es un problema estructural, inherente a la composición del apoyo a Evo Morales, sustentado por los "movimientos sociales" que no son otra cosa que grupos organizados alrededor de prebendas que se consiguen con el gobierno, pero también con la permisividad de actividades más que ilícitas, mafiosas, con todo lo que esto significa.


Lo cuarto develado es que al Gobierno Plitimultiple le importa un pimiento lo que suceda con el país y nuestra economía. A ver: si un médico diagnostica una gangrena y opina que hay que amputar un brazo, porque si no el paciente se muere, no debiera haber condición que evite que así se proceda, a costa de convertirse en cómplice de la muerte del paciente (si la familia,signorante del peligro, se opone, el galeno debiera retirarse y dejar que otro se haga cargo del problema con otras recetas, así esto implique no cobrar los honorarios). Es exactamente lo que ha pasado, el gobierno ha asumido el fracaso de la nacionalización, nos ha explicado con detalles como esta situación nos estaba llevando al colapso y es insostenible, lo que obligaba a medidas de shock e impopulares ("no estoy cuidando mi imagen, sino la economía del país", ha dicho Evo Morales), que por el descontento popular y la imagen personal luego han sido desechadas, dejando al país y su economía a merced del contrabando, la rapiña, la falta de inversión y ante una eminente futura crisis energética, según explicó García Linera, aunque ya no creamos nada de lo que se nos dice.


Pero bueno. Mañana lunes 3 de enero de 2011 empieza otro día y otro año. Pero nunca más las cosas serán como fueron. La credibilidad de Su Excelencia ha quedado por los suelos y eso es mucho decir, ya que era el capital principal con el que contaban los mandamases del proceso.


Otra cosa es la oposición, a la que hay que dedicarle un parrafito por lo menos. Resulta que una parte tampoco tenía algo alternativo que decir, ni una propuesta siquiera, y se mostró oportunista al extremo, insultando al Evo, fluyendo racismo por los cuatro costados, exaltando a los movimientos sociales y a los alteños, que de pronto pasaron a ser sus aliados. En la otra oposición hay que rescatar a Juan del Granado (que ahora resulta que es oposición y no le queda otra que asumirlo en serio) y a Samuel Doria Medina, que con dignidad y acorde a su tamaño político fue oportuno y claro al denunciar y proponer opciones. Son dos únicos partidos, así sean débiles y pequeños, tienen estructura, discurso, organización, militantes a quienes movilizar (el gobierno a exagerado la fuerza del MSM), en fin, son un recurso con el que la oposición debe contar. Debiéramos apoyarlos, desde luego.