domingo, 23 de enero de 2011

El camino de la bolivianización.

Jaime Duran Chuquimia
http://ecopold.blogspot.com
mrduranch@yahoo.es

Por muchos años fue lugar común afirmar que la dolarización era irreversible. Un reconocido profesor de economía decía en 2002: "La dolarización de la economía boliviana dejó de ser un problema; hoy es una restricción... una limitación, con la cual se debe convivir". Quería decir que si era un problema tendría una solución.

En efecto, los números parecían darle la razón; 97 por ciento de los depósitos y el 94 por ciento de los créditos, del sistema financiero, se encontraban denominados en moneda norteamericana en 2002. Convencer a la gente de que cambie de opinión y se mude a los multicolores bolivianos parecía una tarea poco menos que imposible.

Muchas cosas han cambiado desde entonces. A fines del año 2010, la dolarización se ha reducido drásticamente. Únicamente el 42 por ciento de los créditos y el 44 por ciento de los depósitos se encuentran en moneda extranjera. Este fenómeno de mayor preferencia por el uso de la moneda nacional es conocido como "bolivianización".

¿Cómo fue posible lograr, en tan poco tiempo, lo aparentemente imposible?

Un conjunto de circunstancias explican el cambio de preferencias de la población. En primer lugar está la fortaleza de la economía boliviana. La producción es el verdadero respaldo de una moneda. Desde 2005, el PIB creció a una tasa promedio de 4,59 por ciento. Una mayor cantidad de bienes y servicios producidos por bolivianos hace que se demanden más billetes y monedas nacionales.

En segundo lugar, está la solidez del sistema financiero. Los depósitos del público llegaban a 3.711 millones de dólares en 2005 y se sitúan en 9.087 millones en 2010. Éste es un crecimiento de 144 por ciento comparando ambos periodos. Por otro lado, la buena relación del público con el sistema financiero se evidencia en la forma que cayó la mora bancaria; de 10,1 por ciento del total de la cartera a 2,1 por ciento en el mismo periodo.

Quizás el tercer elemento sea el más importante: La decisión del Estado de bolivianizar la economía que se compone de tres medidas.

El Impuesto a las Transacciones Financieras (ITF), un gravamen a las operaciones crediticias de débito, pagos y transferencias de fondos. Inicialmente creado como un mecanismo de recaudación tributaria con una tasa de 0,3 por ciento. En la administración de Evo Morales se modificó como parte de un paquete de medidas económicas que tenían por fin incrementar el uso de la moneda nacional.

Históricamente existió la tendencia a la devaluación del boliviano hasta que se optó por la revaluación de la moneda. La devaluación hacía que el precio del dólar suba prácticamente cada día. Así la gente consideraba que "ganaba más" manteniendo dólares. El crecimiento de las reservas internacionales del Banco Central de Bolivia (BCB) hizo que esta situación cambie y radicalmente se invierta la situación. En los últimos años la moneda nacional ha ido ganando terreno a tal punto que 56 por ciento de los depósitos bancarios están en bolivianos.

Otra medida es la bolivianización de la deuda interna; 56 por ciento de la misma estaba denominada en dólares, 32 por ciento en bolivianos con mantenimiento de valor al dólar (MVD) y sólo el siete por ciento en moneda nacional en 2002. Al 2010 ocurre lo contrario: No hay deudas en dólares, 17 por ciento está en MVD, 31 por ciento en Unidades de Fomento a la Vivienda (UFV) y 51 por ciento está en bolivianos.

Hoy se puede mostrar aquello en que no creía Armando Méndez, el profesor que creía inevitable una economía dolarizada. Bolivia está bolivianizada y sus actuales políticas tienden a mantenerla así.