domingo, 9 de enero de 2011

no le debemos nada

Julieta Montaño S.
julietamontano@gmail.com

Las expresiones del presidente Evo Morales sobre lo mucho que le debemos las mujeres y la pregunta que se hace de "¿cómo me pagarán?", no hace sino confirmar la convicción que tenemos las defensoras de derechos humanos de que su Excelencia no tiene el menor respeto por el género femenino y sus reivindicaciones.

Considerar que el Primer Mandatario no tiene obligaciones, sino buena o mala voluntad para hacer favores, es el reflejo de una ideología feudal patriarcal que conduce a la creencia de que los y las habitantes del país son sus vasallas y vasallos, por tanto deben estar siempre dispuestas/os a agradecerle por cualquier gesto por intrascendente que sea.

Sostener que la presencia de mujeres en los tribunales electorales departamentales es suficiente para las bolivianas tengamos por satisfechas nuestras expectativas de justicia y equidad es un exceso inadmisible, toda vez que lo que hasta ahora se ha visto no es la valoración de las mujeres en tanto género femenino, sino la utilización de mujeres para realizar acciones que muchos hombres del propio partido oficialista no se atreven a hacerlo directamente por cuidar su imagen. Para ejemplo tenemos a mujeres en el parlamento, siempre listas para ponerse en primera fila de la trifulca con opositores, no para apaciguar los ánimos, sino y lamentablemente, para agredir física y verbalmente al mejor estilo machista. O algunas mujeres en el Ejecutivo diligentes para violar las leyes o hacer el ridículo ante otros gobiernos.

La creación de entidades con el rótulo de antipatriarcales y anticolonizadoras no logran ocultar la insensibilidad de género del gobierno, pues la violencia de género goza de mejor salud que en el pasado, la impunidad de los delitos contra mujeres y niñas es una constante, la mortalidad materna y el embarazo adolescente van en aumento así como el riesgo de ITS. La explotación laboral a las mujeres en el propio Estado es algo de lo que no se habla, el acoso sexual y el acoso político no son tratados en el Órgano Legislativo y para colmo, se le quita jerarquía, recursos económicos y humanos capaces e idóneos al esmirriado Viceministerio de Género.

En este panorama se podrá decir que las mujeres bolivianas somos deudoras?, si lo poco que en leyes, planes y programas sin ejecutar se ha logrado es producto de larga lucha de generaciones, no de la benevolencia de patriarca alguno. Si alguna persona de sexo femenino fue beneficiada con las dádivas del Presidente y ocupa inmerecidamente un puesto en el Estado, que se lo pague como mejor considere, pero "Las Mujeres" (con mayúscula y del género femenino) no le debemos nada a nadie.