miércoles, 2 de marzo de 2011

LA CAPTURA DE SANABRIA

Eduardo Campos Velasco
<eduardocamposdc@yahoo.es

Todos debemos acordarnos, como hace 3 años atrás, el gobierno con mucha seguridad y soberbia sostenía que no requerían del apoyo de la DEA para luchar contra el narcotráfico. Esa actitud llego a tener repercusiones en la supresión de las ventajas arancelarias que otorgaba los Estados Unidos a nuestro país, motivo por el cual se suprimo el programa ATPDEA, con consecuencias desfavorables para los exportadores de textiles y otros productos a ese país.

Hoy, cuando al vice ministro de Coordinación Gubernamental, Wilfredo Chávez, no se le ocurre otra cosa que "lamentar la detención de Sanabria" y al viceministro de Defensa y Sustancias Controladas, Felipe Cáceres, señalar que el caso Sanabria "ha aniquilado la inteligencia antidrogas", podemos concluir – por ambas declaraciones – que esta demostrada la ineficiencia e improvisación con la que se manejaron las políticas antidrogas por parte del gobierno en estos 5 años.

Por supuesto que los bolivianos lamentamos lo sucedido, pero claramente por motivos diferentes. Al gobierno parece preocuparle la situación de su funcionario jerárquico que manejaba la lucha contra las drogas y que hoy se encuentra encarcelado en EE UU; en cambio a los bolivianos, nos preocupa la falta de políticas y la manera improvisada y complaciente con la que se han manejado las cosas, al extremo que el mismísimo "Director del Centro de Inteligencia y Generación de Información", acabe involucrado en el trafico.

El general René Sanabria Oropeza fue director de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (Felcn) entre el 2007 y 2008, posteriormente - el 2009 - fue designado como Presidente del Tribunal Disciplinario Superior de la Policía Boliviana, asumiendo desde febrero del 2010 el cargo de Director de Inteligencia. No se trata de un funcionario, no es un oficial más de la política, no es el amauta que intervino en la posesión de Evo, no se trata de Margarita Terán, fundadora del MAS; estamos hablando del hombre más importante - después del ministro Sacha Llorenti - en la lucha contra el narcotráfico. Eso es lo que los bolivianos lamentamos. Lamentamos que el gobierno haya hecho todo lo imposible para hacernos creer que "los ratones cuidaran eficientemente del queso" y que esa, era la manera correcta de luchar contra las drogas.

Lo sucedido, creo que se trata, de mayor escándalo de drogas que se haya conocido en el país, desde "Barbaschoca" o el asesinato de Noel Kemf Mercado, con la diferencia que en esta ocasión, se ve involucrado de manera directa, el nivel más alto de la jerarquía antidrogas del país. Por ello es inadmisible que el Ministro Llorenti no de la cara, cuando como se sabe, fue el quien nombro en el cargo al general Sanabria.

Por otra parte, cuando el viceministro Cáceres, señala que de los 15 miembros del Centro de Inteligencia y Generación de Información (Cegein), cinco están presos y los otros diez, bajo investigación, está confesando que esa unidad - creada por el gobierno en febrero del 2010 - fue un rotundo fracaso, no sólo por no haber alcanzado resultados, sino y fundamentalmente, porque sirvió para el crimen organizado.

Francamente se trata de mucho cinismo, decirnos que a lo largo de un año entero, no se dieron cuenta que los funcionarios de esa unidad, estaban dedicado ha organizar los embarques de droga y no a cumplir sus funciones. Este es un caso, en el que el propio ministro Llorenti, tiene responsabilidades que no podrá eludirlas, por más que cuente con el respaldo del Presidente y el de su bancada en el parlamento.

Lo lamentable, lo evidente, es que Bolivia una vez más se ve envuelta en el escándalo de las drogas a nivel internacional, desnudando categóricamente la ineficiencia de la política antidrogas del gobierno.