lunes, 7 de marzo de 2011

NO, NO BASTA CON AYUDAR...

Carlos Hugo Laruta Bustillos
chlaruta@hotmail.com

Hay 5.000 historias humanas que contar detrás de los deslizamientos de tierras que se produjeron en La Paz. Es hora de la solidaridad, del cariño de quienes vivimos en esta querida La Paz, y de salvar vidas. Es la hora de la emergencia. Pero, sin duda, es también tiempo propicio para algunas verdades, porque lo ocurrido no es sólo asunto de la madre naturaleza sino acción o inacción humana. Y la verdad, aunque no guste a algunos, hay responsabilidades de distinto tipo y tamaño. Esto nos permitirá salir adecuadamente de esta crisis.

La primera verdad, visible a los ojos, es que los lugares donde se construyó esas casas eran lugares riesgosos. Aquí hay responsabilidad de los propios vecinos, quienes incluso logran planimetría. ¿La necesidad de una vivienda propia se conjugó con los bajos precios de esos lugares? Esto es casi seguro. Hay una responsabilidad adicional, la de los comunarios que, muchas veces sobornando a funcionarios municipales, lotean espacios antes agrícolas y los venden como lotes aptos para construir casas.

Y salta a la vista la certeza mayor. Hay quienes por mandato de la ley están en la tarea de autorizar o no la construcción de casas en ciertos lugares, otorgar planimetrías y tomar las previsiones en casos de riesgo. Y se dirá, este tema no es nuevo. Sin duda, así es. Pero, en La Paz estuvo en el Gobierno Municipal un solo partido y un solo Alcalde los últimos ¡10 años! Tiempo suficiente para hacer obras prioritarias de mediano aliento. Pero no fue esta la prioridad, sino otras quizá más hermosas y más rentables políticamente. Y esta es la responsabilidad más grande y más seria de todas.

La Paz, sede de Gobierno nacional, es la ciudad con mayor densidad profesional y técnica de Bolivia. Pero los conductores políticos no tuvieron lucidez los últimos 10 años para establecer la prioridad número 1 de esta ciudad: la estabilización de suelos, y para volcar esas capacidades en bien de la ciudad. ¿Por qué tenemos que esperar daños mayúsculos en la época regular de lluvias, cuando con prioridades y previsiones podemos disminuir substancialmente la magnitud de sus efectos? Como las prioridades fueron otras, no se atendió Huanu-Huanuni, Callapa, Kupini, Pampahasi, Valle de las Flores, etc. Estos barrios solo provocaron respuestas post-fact, después de los hechos: carpas primero, viviendas que no llegan después, etc. Nada de previsión.

Y el Gobierno nacional, varios años respaldó la imprevisión de su socio político con puentes trillizos y otras obras. Y el reciente Gobierno departamental, prefiere invertir más de 100 millones de dólares para pelearse con los cruceños a 1.000 kilómetros de La Paz (San Buenaventura), donde la población es tan baja como ¡solo la cantidad de los que perdieron su casas en La Paz!.

Al finalizar, y asumiendo cada quien la responsabilidad que le corresponde y presumiendo que en base de la Ley de Municipalidades alguien podría iniciar un juicio contra la HAM La Paz, propongamos con base en lo dicho:

1) Para los afectados inquilinos o propietarios sin deuda bancaria, vivienda o departamentos sociales construidos por el Estado.

2) Para los que afectados tenían deudas bancarias y perdieron terreno o casa, condonación de deuda y dotación de viviendas o departamentos construidos por el Estado.

3) Urgente y prioritario Plan Maestro de Estabilización de Suelos entre la Alcaldía, la Gobernación departamental y el Gobierno central, y presupuesto adecuado para ello, que contemple, estudios geológicos, trabajo social con vecinos, expropiación de espacios no estables con intención de urbanización, vallas de protección en áreas de riesgo, etc.

Para concluir, pensamos que La Paz, quizá no se merece los negligentes liderazgos políticos que ha tenido los últimos 10 años y los tiene aún.