jueves, 10 de marzo de 2011

revolución evista: burgueses de piel morena

Diego Ayo Saucedo
dayo28@hotmail.com

La revolución burguesa. Reflexión a propósito del narcogeneral

La izquierda está cavando su propia fosa. Ya lo vimos a lo largo de nuestra historia. La Asamblea Popular del 71 nos dejó 7 años de dictadura. La debacle de la UDP nos dejó 20 años de neoliberalismo cleptócrata. ¿Qué nos va a dejar este gobierno de izquierda? Contesto: muchos indígenas gobernando pero con igual o más desigualdad en 5, 10 y 20 años.

Es una hipótesis muy negativa. Sí lo es. Pero lo que revela el apresamiento del narcogeneral da luces sobre cómo es que se empieza a dar la revolución en democracia. No es un hecho aislado. Dice mucho más que la simple detención del general en Panamá, la actuación teatral de la parejita de chilenos, las declaraciones nada, pero nada autocríticas del presidente y la confesión patética del ministro de gobierno. Todo ello llena las pantallas y las tapas de periódico pero deja sin responder una interrogante básica: ¿es este un error de la revolución o es el motor de la revolución? Me explico: ¿es algo que una vez limpiado deja que la revolución siga su curso, o es que es algo que si se limpia mata a la revolución? La respuesta tiene que ver con las siguientes hipótesis: a) las revoluciones en Bolivia tienen al Estado como el principal impulsor de las clases "ganadoras"; b) las "clases ganadoras" lo han sido de un modo informal que define un tipo de capitalismo: un capitalismo de camarilla no sólo focalizado en el beneficio de algunos pocos, sino focalizado, de ese modo, haciendo uso de mecanismos, inclusive (¿o sobre todo?), ilegales/delictivos; c) la revolución del 52, burguesa por excelencia, se extiende hoy en día, a través de otra revolución burguesa: de burguesías morenas, instauradoras de un capitalismo definitivamente salvaje.

El Estado boliviano desde el 52 (también antes pero desde la revolución de abril con mayor fuerza) fue pues el partero de las mayores fortunas bolivianas. Lo que dio y da un toque ilegal/delictivo al proceso de aburguesamiento nacional. Las burguesías nacieron de la probeta estatal. Hoy no es la excepción.

1. Las burguesías transportistas han cuoteado sus camiones para importar el diesel entre los allegados de variadas huestes del gobierno. Ayer Transredes traía ese combustible con sus propios camiones contratados, hoy lo hace el gobierno con sus propios camiones contratados. Esa es la nacionalización. El cambio proclamado puede ser un cambio, sin dudas, pero de camioneros. Los de hoy podrían ser palos blancos de gente de adentro.

2. La burguesía comerciante. No menos enriquecedora es la acumulación del capital en el contrabando. ¿Quiénes son los dueños de la ropa usada del exterior que entra sin pagar factura? Una legión oligopólica de Mamanis. Facturan 8 millones de dólares por año coimeando a todo el mundo desde aduaneros hasta personal jerárquico del gobierno que se beneficia de esta nueva burguesía en ciernes. Se llenan la boca con proclamas contra el contrabando pero dejan a 137 guardias del COA que cuiden nuestros 7 mil kilómetros de frontera.

3. La fracción burguesa de la cocaína. Igual con la coca. Se sabe que la mayor parte (¿99%?) de la coca del Chapare va a la droga. ¿Por qué nos hacemos los ciegos? Simple: necesitamos indígenas ricos. La Margarita convertida en jeque árabe. Nada raro que Forbes la saque junto a Shakira como una de las más ricas del planeta. Más burguesías. Más morenos con plata. Y hay más.

4. La burguesía burocrática nacional. Los que podrían enriquecerse al calor de las empresas estatales creadas: cartonboles, papelboles y demás boles. ¿Director de la empresa? Quien sea pero que aporte. Amolle a cuanta reelección se le ocurra al gobernante de turno. Aquí lo que menos se busca es la eficiencia (mala palabra neoliberal) sino mantener contentos a los militantes, provistos de buenas pegas y de mejores contactos para hacer plata.

5. La burguesía burocrática autonómica. Y peor desde las autonomías: muchas de las concesiones, ¿para quién? Para gente afín. Incluso los planes de riego que se darán con el Programa Evo Cumple –iniciativa muy loable, por cierto, en un país con no más del 15% de superficie cultivable con riego- van a dar trabajo a diversas empresas manejadas desde el Estado. Más burguesías. Todas de piel morena (o casi todas). Todas medrando al Estado.

Esa es la revolución. Una revolución de más de lo mismo pero en color distinto. Se podrá contraargumentar diciendo que aún así sería un hecho inédito tener indígenas con poder económico. Y si es verdad pero a costa de que el pueblo siga pobre. Los que mandan no serán croatas, será su propia gente que los tendrá distraídos como ahijados para explotarlos como desconocidos. Aymaras explotando a aymaras, quechuas a quechuas, indígenas a indígenas. Y, ¿el capitalismo? Más salvaje que nunca en esta era de revoluciones. La de la revolución burguesa de piel morena….!Viva el capitalismo!