jueves, 10 de marzo de 2011

Volviendo a la Realidad

Oscar Ortiz Antelo
oscarortizantelo@gmail.com

Después del carnaval, los bolivianos volvemos a una vida mucha más dura que los días de baile, fiesta y jolgorio que disfrutamos durante el último fin de semana. Lo mismo pasa con el país y el gobierno. Transcurridos cinco años del Movimiento al Socialismo en el poder, el MAS comienza a descubrir lo difícil que es gobernar Bolivia y la gravedad de nuestros problemas, especialmente si se gobierna derrochando los ingresos nacionales, tal cual como cuando festejamos el carnaval.

Durante el periodo 2006 – 2010 parecía que se había descubierto una fórmula mágica para cambiar estructuralmente la economía y la realidad boliviana. Se aprobó una Nueva Constitución y se decretó el nacimiento del Estado Plurinacional. Se pensaba que el momento de la inclusión de las grandes mayorías nacionales por fin había llegado.

En materia económica, las cosas parecían funcionar bien. Los ingresos del país se multiplicaron, el gobierno tenía dinero para elevar el gasto público a niveles nunca antes vistos, el presidente viajaba en helicóptero repartiendo cheques, se incrementó el BONOSOL y se crearon otros bonos. La conclusión lógica era que la recuperación de los ingresos por la explotación de los recursos naturales bastaba por si sola para garantizar el bienestar de todos los bolivianos.

Cinco años después, las cosas son muy diferentes. La nueva Constitución no garantiza por sí misma una mejor vida para los bolivianos. No solo el gobierno no se acuerda ya de ella sino es quien más la viola. La tan necesaria inclusión, si bien se ha vuelto un elemento central de la agenda nacional sigue siendo un tema pendiente. A la hora de la verdad, no gobiernan los indígenas sino un grupo de mestizos, que aglutinados alrededor del Vicepresidente Garcia Linera, secuestraron la revolución que plantearon quienes fundaron el IPSP. No se quedan atrás los asesores que envía el presidente venezolano Hugo Chávez. Entre esos grupos y la sumisión del presidente Morales a ambos, Evo y Bolivia perdieron la oportunidad de vivir un proceso similar al desarrollado por Lula en Brasil.

La economía tampoco está mejor. Tuvimos algunos años con una sensación de bonanza. En el gobierno convencieron al presidente que era gracias a YPFB. No fue así. Una serie de factores externos, como la condonación de la deuda internacional, la multiplicación de los ingresos por la exportación de minerales y gas natural a precios cuatro o cinco veces más altos que en el quinquenio anterior y el crecimiento del narcotráfico, contribuyeron cada uno con su parte.

No todo ha sido malo en estos años. La autonomía cambiara inexorablemente el rumbo de la historia. La inclusión es un punto central de la agenda del futuro y de la unidad nacional. Los bonos han demostrado la necesidad de políticas sociales más agresivas para luchar contra la pobreza. Sin embargo, los cuatro años que restan del Gobierno masista serán un suplicio para todos los bolivianos y un camino sin solución para quienes hoy nos gobiernan.