lunes, 4 de abril de 2011

SE CONGELA EL DIALOGO CON CHILE

Armando Méndez Morales
amendezmo@yahoo.es

Mientras el problema limítrofe al interior del Estado Plurinacional de Bolivia, entre las poblaciones de Coroma (Potosí) y Quillacas (Oruro) por la propiedad de dos cerros se tensionaba, el gobierno socialista de Evo Morales, el 23 de marzo, al conmemorar el 132 aniversario de la guerra del Litoral anunció que el Estado iniciará una demanda internacional reclamando su derecho de una salida libre y soberana al Océano Pacífico, dado que en cinco años de diálogo no se tuvo ninguna propuesta de Chile. Cinco años en los cuales se abrió una Agenda de dialogo, a pesar de tener rotas las relaciones diplomáticas, de 13 puntos con el vecino país, iniciándose, de esta manera, un periodo de acercamiento entre Bolivia y Chile después de décadas de aislamiento. A diferencia de los gobiernos neoliberales anteriores parecía que se había modificado la estrategia internacional con Chile, que sin renunciar a la aspiración marítima de Bolivia se avanzase en temas de mutuo interés. La impresión que se tenía es que había llegado a la cancillería boliviana nuevos aíres de pragmatismo para mejorar las relaciones con Chile y, de este modo, llegar a acuerdos de mutuo interés y alejar el peligro, siempre latente, de un conflicto bélico futuro que siempre existe cuando los países esgrimen derechos sobre los vecinos, no reconocidos por estos.

El Tratado de 1904, que sanciona definitivamente los limites geográficos entre Bolivia y Chile, fue aprobado por el Congreso de Bolivia de esa entonces, veinte años después de haberse firmado el Pacto de Tregua de la guerra que se inició el año 1879, entre Bolivia y Chile, y que acabó para Bolivia un año después, el 26 de mayo de 1880 luego de la Batalla del Alto de la Alianza.

La demanda que el gobierno del Presidente Morales canalizará a las instancias internacionales competentes responde a lo establecido en la Constitución Política del Estado, aprobada por referéndum con un 61 por ciento de votos, que en su artículo 267 establece "el derecho irrenunciable sobre el territorio que le de acceso al Océano Pacífico y su espacio marítimo", con pleno ejercicio de soberanía, y a la norma novena de las Disposiciones Transitorias, que señala que los tratados que contradigan a la Constitución serán denunciados. Debemos entender que esto se aplicará al Tratado de 1904, suscrito por Bolivia y Chile, por el cual Bolivia perdió su salida al mar, calificado de "injusto" por el Presidente Morales.

La reacción del gobierno de Chile no se dejó esperar. De manera inmediata el Presidente Piñera respondió que la decisión boliviana no condice con el dialogo de la Agenda de 13 puntos y es un "serio obstáculo" para las relaciones bilaterales al buscar impugnar un tratado plenamente vigente, por lo que rechaza esa decisión, calificándola de "pretensión inaceptable".

Por lo que se ve la cancha está rayada, se ha retornado al pasado, donde las relaciones informales entre ambos países, por decir lo menos, serán frías de ahora en adelante, como lo fueron desde ya aquel lejano 1962, cuando el gobierno de Víctor Paz Estensoro decidió romper relaciones diplomáticas con Chile, con el pretexto de que Chile unilateralmente había desviado, muchos años atrás, las aguas del Río Lauca que nace en su territorio y que ingresa a Bolivia. Este reclamo pronto se olvidó y se sustituyó de manera permanente, desde esa entonces a la fecha, con la demanda marítima. Dos años más tarde Paz Estensoro era derrocado por una de las tantas sublevaciones sociales que vivió el país.

En la década de los años setenta del siglo XX se dio un acercamiento entre Chile y Bolivia. La historia determinó que en ambos países surgieran dictaduras militares, autoritarias en lo político, pero con diferencias fundamentales en lo económico. Mientras Augusto Pinochet encauzó a Chile hacia una economía social de mercado, Hugo Banzer llevó a su máxima expresión el capitalismo de estado que había establecido el MNR en la década de los años cincuenta. La coincidencia ideológica era el "anticomunismo" por lo que el gobierno de Banzer creyó que era el momento para la reivindicación marítima. Se restablecieron las relaciones diplomáticas, las conversaciones avanzaron al extremo de que el canciller boliviano de la época en un viaje de retorno de Chile a Bolivia declaró, en un arranque de ingenuidad, que "traía el mar en la valija". La ilusión terminó cuando se concretó la propuesta de Chile: un intercambio territorial, una franja al norte de Chile por un territorio más grande ubicado en el Departamento de Potosí, porque la compensación debería abarcar el espacio marítimo al cual Bolivia tendría acceso. Como se sabe esta propuesta fue respondida por Perú negativamente, planteando alternativamente que la solución sea convertir a Arica en un puerto trinacional, cuyos propietarios fuesen Bolivia, Chile y Perú. Aquí acabó la ilusión boliviana. Banzer rompió relaciones diplomáticas con Chile días previos al 23 de marzo de 1978, y poco tiempo después éste era derrocado.

Una visión compartida por las elites chilenas, tanto civiles y militares, califica a Bolivia como un país muy heterogéneo, poco cohesionado, internamente siempre conflictivo, donde la reivindicación marítima les genera inquietud, porque es lo único que une. Es evidente que las elites de la izquierda y de la derecha boliviana, duramente golpeada la segunda por la primera en estos años, coinciden en la reivindicación marítima.

Personalmente, creo que existe consenso sobre este propósito entre los mestizos que viven en la parte occidental del país, no estoy muy seguro que igual sentimiento predomine en la "media luna". Me pregunto si este sentimiento es compartido entre las 36 naciones del Estado Plurinacional boliviano o sólo es entre los mestizos. No se sí la nación quechua y aymara verán el tema marítimo como lo ven los mestizos, dado que estas naciones se prolongan fuera de Bolivia, abarcado territorios que pertenecen, por el norte, al Perú y Ecuador y, por el Sur, a Chile y la Argentina. No se si para estas naciones será más importante reivindicar sus anteriores territorios dispersos.

Pero lo cierto es que si algo une a los bolivianos, que les afecta su sensibilidad es el tema marítimo. Es algo que el "Estado oligárquico y colonial", como dicen los componentes del MAS, logró agendar en la conciencia nacional. Qué mejor que retomar a esta agenda, para unificar a las fuerzas nacionales, más aún si a partir de principios de este año el apoyo popular al gobierno del Presidente Morales se ha deteriorado.

El tiempo lo dirá cuál será la respuesta de las instancias internacionales a las que Bolivia acuda; puede durar años saberlo, mientras tanto el diálogo con Chile se congelará, lo que ocasionará costos económicos a los pueblos de Chile y de Bolivia, en una época en que los países aprenden que lo fundamental es mantener buenas relacionales internacionales porque sólo la paz, los mercados libres, el comercio internacional y la integración, son los caminos para el desarrollo económico, única manera de salir de la pobreza.

Mientras tanto es bueno informarse qué peso económico tiene nuestro vecino Chile. Su producción es casi nueve veces la boliviana. Desde el año 1985 tiene la tasa de crecimiento más alto de la región con un 5,7 por ciento anual, lo que representa en términos per cápita un significativo 4,2 por ciento, mientras Bolivia alcanza sólo a 1,2 per capita para el mismo periodo. Para el año 2009, tiene un producto por habitante de $us. 9.623 cuando Bolivia tiene sólo $us. 1,758. El año 2009 Chile recibió en inversión extrajera directa 4,700 millones de dólares y Bolivia sólo 426. Mientras en 2010 Bolivia exportó 6,700 millones de dólares Chile exportó 79 mil millones.

Para quienes saben que la guerra es la continuación de la política por otros medios y tienen preferencia por arreglar los problemas a tiros va esta información: El presupuesto anual de la FF.AA. de Chile es casi el doble al de la Argentina, casi cuatro veces el del Perú y veinte veces el de Bolivia. Los recursos que anualmente destina Chile a sus fuerzas armadas superan los que conjuntamente disponen sus tres vecinos: Argentina, Perú y Bolivia juntos.