jueves, 5 de mayo de 2011

INCERTIDUMBRE ECONOMICA

Oscar Miguel Ortiz Antelo
oscarortizantelo@gmail.com

Desde que subió al gobierno el presidente Evo Morales acostumbró a los bolivianos a festejar el 1 de mayo nacionalizando alguna empresa. Este 2011, simplemente se derogó el Decreto 21060, mediante un nuevo show que no cambiará la difícil situación económica que sufren las familias pero que aumentará la incertidumbre en la que tienen que trabajar los bolivianos.

Toda la discusión que se ha generado alrededor del decreto 21060, aprobado por el presidente Víctor Paz Estenssoro en agosto de 1985 para combatir la hiperinflación y estabilizar la economía, en realidad tiene un carácter altamente simbólico que solo importa a los políticos, sindicalistas y analistas. Sin embargo, para el ciudadano común esto es irrelevante y hasta inentendible.

Lo que la gente quiere saber es qué le propone el gobierno para mejorar sus condiciones de vida, para evitar que los precios de la canasta familiar continúen subiendo, para crear nuevos y mejores empleos, para mejorar las condiciones de acceso a la vivienda, a la salud, a una mejor educación, a la seguridad ciudadana, en fin a todas aquellas cosas que el ciudadano común anhela.

La mala noticia es que no hay nada nuevo ni nada bueno en este anuncio gubernamental. Pasados unos días y semanas la gente seguirá sufriendo el desempleo, la inflación y la incertidumbre sobre las condiciones en la cual se desenvolverán las actividades económicas en Bolivia.

El Decreto Supremo 861 no solo deroga el D.S. 21060, sino que anuncia la anulación de otras 8 leyes: de inversiones, de minería, de bancos, de trabajo, de exportaciones, de electricidad, de medio ambiente y forestal. De esta forma, deja en suspenso los derechos de propiedad y las inversiones en prácticamente todos los rubros que sustentan la economía y el trabajo de la gente, empeorando la desconfianza que ya existe para invertir en Bolivia.

Esto no solo afectará a las empresas sino al conjunto de los ciudadanos. A los ahorristas que no tendrán claro las condiciones de la futura ley de bancos, a los pequeños y medianos productores que ya no saben en qué condiciones podrán vender su producción, o a qué precio los comerciantes podrán vender los productos que importan.

Las contradicciones aumentan. EMAPA e Insumos Bolivia compiten con los pequeños comerciantes y productores. Se criticaba la libre importación y hoy el Estado importa y subvenciona alimentos. Se denunciaba a las transnacionales y se festeja el quinto aniversario de la nacionalización con el anuncio del descubrimiento de una nuevo reservorio de gas por parte de la francesa TOTAL, porque YPFB no tiene que mostrar.

El gran problema del gobierno es que el socialismo al que se apostó ha fracasado después de cinco años de masismo y el pueblo que se ilusionó con el presidente Evo hoy está frustrado. Sigue esperando un programa económico serio y responsable que permita que Bolivia se encamine hacia el desarrollo y la prosperidad.