miércoles, 11 de mayo de 2011

LA LEY DEL EMBUDO ANTICAPITALISTA

Cynthia Perou G.
cynthia_perou@hotmail.com

La abrupta y repentina desaparición de la escena cotidiana de nuestro entrañable Ministro Arce Catacora, nos dejó sin tela que cortar porque nos privó de sus despiadados y desafortunados comentarios cotidianos a los que nos tenía tan mal acostumbrados. Parece que los problemitas legales del FERE lo han dejado mudo. Tampoco es que sus colegas del gabinete no han hecho esfuerzos por aparecer brutalmente retratados en esta insignificante columna; pero por ahora quiero retomar un tema que se presenta como recurrente en el discurso del régimen masista: la contradicción.

Puede que la contradicción tenga invalorables aportes hegelianos de orden dialéctico, pero en el caso del gobierno son simples exabruptos.

En efecto, la retórica masista ha puesto a Bolivia dentro de los anacrónicos sistemas que pretenden dar lucha al capitalismo imperialista y considero que es legítimo enarbolar una bandera tan importante de lucha, el problema es que, como en muchas otras situaciones, el gobierno aplica la denominada "ley del embudo", la cual, como todos sabemos, implica que su aplicación es ancha para algunos y angosta para otros: la quintaesencia de la injusticia y la arbitrariedad.

En el caso de las mal llamadas nacionalizaciones y estatizaciones, la ley del embudo se aplica sin contemplaciones. La implacabilidad que se demostró en las nacionalizaciones petroleras, la estatización de ENTEL, el agua y algunas empresas eléctricas, así como la expropiación de FANCESA, no se ha demostrado en algunas empresas cuyos titulares se aseguraron de "arreglar" su situación con el gobierno en su propia cancha: la madre patria.

Si analizamos la situación de las empresas cuyos capitales transnacionales son propiedad de empresas españolas, nada ha cambiado, pese al discurso sobre el acceso a los servicios básicos como derechos humanos; pese a que estas empresas "sacan" de Bolivia más de 10 millones de dólares en utilidades que bien podrían emplearse en mejorar condiciones locales en los lugares donde estas empresas operan.

Surge la pregunta ¿de que nacionalidad hay que ser o no hay que ser, para que se aplique la soberanía nacional? Al parecer, aquí como en muchas partes del mundo, ser gringo es un pecado en sí mismo, pero ¿son los coreanos, los chinos, los iranies o finalmente los españoles menos explotadores, menos capitalistas o menos transnacionales que los yanquis? Yo creo que no. Sin embargo, al final del día parece que lo acertado e inteligente fue invitar al Presidente y al Gabinete económico a comer paella y tomarse unas fotos con algun Rey y durante aquel viaje a España, las corporaciones pudieron "arreglar" su situación en Bolivia para que se garanticen sus privilegios, sus inversiones y su estatus. Para ser un gobierno que se proclama del pueblo, estas cosas no se las ha dado ni a su propia gente. No tengo nada contra los capitales extranjeros, sin embargo me molesta profundamente la contradiccion en un discurso que se las da de socialista y que a todas luces solo resulto en un fascismo a ultranza.