miércoles, 22 de junio de 2011

EL EVISMO FANATISMO CAUDILLISTA

Gonzalo Villegas Vacaflor
gatvillegas@yahoo.es

Se señalan como características de los caudillos: su vigor y fuerza personal, manifestadas en una gran disponibilidad al trabajo, capacidad operativa, personas más de acción que de pensamientos, con más instintos que ideas estructuradas que le permiten olfatear el sentido de la oportunidad y dar golpes certeros, promotores del culto a la personalidad, grandes controladores, más tácticos que estratégicos. Estos personajes arrastran a la colectividad a lo que se denomina el fanatismo, un fenómeno cuyo origen para algunos es psicológico y para otros de índole social. Cualquiera que sea su procedencia sí tiene algo muy distintivo y característico, es el comportamiento y las consecuencias.

Viktor Emil Frankl, un famoso psiquiatra judío-austriaco, quien sobrevivió a varios campos de concentración, incluidos los de Auschwitz y Dachau, y que padeció en carne propia el fanatismo más radical del siglo XX, el nazismo, describe al fanático con dos rasgos esenciales: "la absorción de la individualidad en la ideología colectiva y el desprecio de la individualidad ajena". Dicho en otras palabras, el fanático es una persona que deja filtrar e impregnar su propia personalidad, sus formas de pensar, por las tendencias y las normas de la colectividad, esclavizando o anulando con ello su individualismo y su independencia. Al verse sometido a este tipo de esclavitud intelectual que lo sojuzga al movimiento y rumbo colectivos, desprecia a cualquiera que trascienda la situación esclavizante y se manifieste como individuo libre e independiente.

Por tales razones, en primer término, el fanatismo es irracional. Quiero decir, no lo guía la razón sino las pasiones. No es el fruto de la cabeza, sino del corazón. No es el resultado de los pensamientos bien elaborados y depurados, sino de los estados emotivos. Por eso el fanático esquiva o se opone abiertamente al razonamiento y a los argumentos lógicos. Prefiere la exaltación, la vocinglería y las consignas, antes que el estudio mesurado y la meditación pausada.

En segundo lugar, el fanatismo es intolerante. El fanático aplica la parcialidad en el más alto grado hacia la forma colectiva de ver las cosas y no escucha y mucho menos admite la más leve crítica a lo que su pasión le dice que debe creer.

El caso que me ocupa se refiere al fanatismo caudillista, llamado "Evismo", en Evo Morales sus adherentes depositaron toda la confianza y ven en él la expresión de los intereses de la colectividad y la capacidad para resolver todos los problemas. Y de eso se sobran los ejemplos en el fanatismo político, siendo quizás el más connotado en la era contemporánea Adolfo Hitler y el nazismo alemán.

En Bolivia estamos frente a este embrión de fanatismo-caudillista, con un caudillo que para sus seguidores se convierte en el vocero de Dios y cuanto él diga, es como si Dios mismo lo dijera. Cualquier expresión de ataque al caudillo, el fanático lo asume como un insulto a su icono más sagrado y no está dispuesto a que se lo destruyan, y es corriente escuchar expresiones como : "al hermano Evo lo están haciendo quedar mal sus colaboradores","el hermano no está al tanto de lo que sucede", "los culpables son los de la derecha, los gringos, USAID"; en estas condiciones y con los prejuicios emitidos el presidente Morales se encontraría por encima del bien y del mal y alejado de los problemas cotidianos y terrenales que experimentamos los ciudadanos mortales y comunes; sin embargo, en forma reiterada Morales en sus discursos y alocuciones orales manifiesta y demuestra un desconocimiento total de temas básicos del conocimiento general.

Uno de los grandes problemas que enfrentamos a causa de este fanatismo-caudillista es la casi total limitación para analizar mesuradamente, sin pasiones y a la luz de la razón y la historia, algunos de las consignas que se establecieron para llevar adelante el denominado "proceso de cambio", si preguntamos a cualquiera de los evistas, masistas o afines al régimen gobernante: qué significa o cuál es el concepto de "socialismo comunitario", "estado plurinacional", "descolonización" u otros que desde el 2006 son de uso frecuente, encontraremos evasivas o respuestas soeces al atrevimiento de cuestionar.

Es en esta posición donde se da el individuo que obedece a ciegas. Aquel que no requiere de algún estudio, ni de comprender bien las cosas, ni de estar convencido por un razonamiento individual bastándole lo que dice el caudillo para que lo acepte y se muera por eso. Aunque no entienda o razone ni una jota ni una tilde del asunto. Lastimosamente estamos frente a un fanatismo caudillista.

Los intelectuales han perdido la partida ante los caudillos, porque según parece tienen los escrúpulos necesarios que en nuestra política parecen ser un estorbo. El fenómeno del caudillismo en nuestra cultura política no tiene porqué ser eterno, no tiene porqué ser parte de nuestro folclor nacional, en un determinado momento surgió y en un determinado momento terminará.