viernes, 10 de junio de 2011

Migajas de Inversión

Armando Alvarez Arnal
aralar3@gmail.com

De acuerdo a un reciente informe publicado por la CEPAL, los flujos de inversión extranjera directa hacía Sudamérica alcanzaron el 2010 la suma de 85 mil millones de dólares, lo que representa un crecimiento del 56% respecto al flujo registrado el 2009. Brasil, Chile, Perú, Colombia y Argentina, en ese orden, fueron los receptores del 98% de esos flujos de inversión. La República Bolivariana de Venezuela es el único país de la región que, por segundo año consecutivo, registra una corriente negativa de flujos de inversión extranjera.

Según el Banco Central (BCB), Bolivia registro 622 millones de dólares de inversión extranjera directa neta el 2010, lo que representa apenas el 0,73% del total de flujos de inversión recibidos en la región. Sin embargo, el propio BCB menciona que el incremento de 200 millones de dólares en inversión extranjera directa respecto del 2009 proviene de la reinversión de utilidades de las empresas extranjeras que operan en el país, con lo cual la inversión extranjera que recibió el país fue, en realidad, inferior al 0,5% del total de flujos de inversión recibidos en la región el 2010. Es decir, migajas.

En momentos en que se pretende elaborar una nueva Ley de Inversiones, un nuevo Código de Minería y otras normas relacionadas a sectores productivos, correspondería tomar en cuenta el bajo nivel de inversión privada que se viene registrando en el país en los últimos años a fin de que esas nuevas normativas contribuyan a revertir está preocupante situación. Porque ni las reservas del BCB ni los recursos de los fondos de pensiones serán suficientes para atender la inversión que se requiere en el país para alcanzar las tasas de crecimiento necesarias para revertir los niveles de subdesarrollo y pobreza existentes. Por otra parte, nuestras autoridades debieran entender que, si bien la inversión es necesaria, no es suficiente para establecer y desarrollar empresas, se requiere también, entre otros factores, contar con conocimiento de los negocios y fundamentalmente con capacidad de gestión, como los hechos lo demuestran.