martes, 14 de junio de 2011

Ningún impuesto en frontera

Armando Méndez Morales
amendezmo@yahoo.es

No sólo se trata de vehículos indocumentados sino también de tractores, maquinaria agrícola, remolques y semiremolques, que la ley recientemente aprobada, una vez más legitima momentáneamente un problema que es crónico en la vida del país, el contrabando. Esos vehículos llegan al consumidor a precios bajos en un rango de entre dos mil dólares y ocho mil.

Tozudamente todos los gobiernos de Bolivia no quieren aceptar una realidad, la existencia informal del libre comercio de importaciones. A Bolivia todo tipo de bienes ingresa por esta vía. Sus dilatadas fronteras y la no correspondencia de las instituciones legales que rigen esta actividad, a la realidad del país, comenzando por los elevados impuestos y terminando en la lentitud en el despacho de mercaderías, incentivan la actividad del contrabando, actividad de la cual vive una gran parte de la población boliviana, sobre todo aquella que es pobre.

Antes de la llegada del gobierno del Presidente Morales regían generalizados aranceles bajos para las importaciones, política que se ha modificado. Hoy otra vez se tienen aranceles diferenciados, siendo muy altos en algunos como es para las prendas de vestir que está en el orden del 35%, con prohibición de importar usada.

Pero no solamente está el pago de aranceles sino impuestos como son el Impuesto al Valor Agregado que se paga en frontera. El total de gravámenes alcanza a un 30 por ciento del valor importado. A esto hay que añadirle el monto correspondiente al impuesto al consumo específico que se aplica cuando se trata de importar vehículos, a partir de un 18 por ciento y que se incrementa según la cilindrada del vehículo. Estas elevadas tributaciones son las que incentivan al contrabando, la gente no está dispuesta e erogar esos gastos y prefiere correr el albur del contrabando, que tampoco es gratis, porque igual se paga de manera ilegal, aunque montos más bajos a los que se tuviesen que hacer de manera legal. Comentarios de pasillo dicen que en el país rige toda una estructura informal de gente que participa en el contrabando por lo que obtienen ingresos, razón que explica por qué ningún gobierno tiene éxito, si no en erradicar al menos en disminuirla. Una ventaja que tiene el contrabando y que la gente valora es la rapidez con la que se despacha la mercadería.

Uno se pregunta por qué se tiene que pagar el impuesto al valor agregado al momento de importar algo cuando todavía no se ha generado el "valor agregado". Claramente su aplicación tiene por objetivo aumentar la recaudación tributaria para el fisco a como de lugar. Cuando se mira esta recaudación se observa que el monto importante viene por el IVA ya que los aranceles no lo son. Una razón que explica esta situación son los tratados sobre comercio que Bolivia tiene suscritos con países de la región, que elimina el pago de aranceles.

El país requiere soluciones de fondo para este problema partiendo de reconocer que una gran parte de la población vive de esta actividad, sobre todo en las ciudades fronterizas. No se puede criminalizar a una gran de la población ni tampoco, de tiempo en tiempo, atemorizarla con duras campañas gubernamentales contra aquella. La solución parte de eliminar todo tipo de tributos en frontera, comenzando por los aranceles, impuestos específicos e impuestos al valor agregado. Todo impuesto debe cobrarse sólo en las ciudades. Y para el caso de vehículos, al que quiera tener autos de lujo y costosos se le puede imponer altos impuestos como parte de la política redistributiva del Estado. Todos los demás bajos y sobre todo para los vehículos usados.