martes, 14 de junio de 2011

¿Y ahora qué?

Cynthia Perou Gutiérrez
cynthia_perou@hotmail.com

Con un precio promedio actual de $US114 por barril de petróleo, las cosas para el manejo del Presupuesto General del Estado no se pintan muy bien. Recordemos que el Gobierno tiene congelado el precio del barril en $US27 y esto no sería ningún problema si es que Bolivia se autoabasteciera de petróleo (lo hace con el gas), pero no es así.

En un infortunado intento por nivelar el costo fiscal de la subvención, la Navidad del pasado año, el gobierno nos hizo un "regalito" que contrariamente a lo esperado por los sabios de Orinoca, provocó una reacción en cadena sobre los precios que hasta la fecha sigue teniendo repercusiones. Como si esto fuera poco, con la reciente promulgación para "regularizar" vehículos indocumentados sumamos otro punto a la interminable lista de cosas que el "proceso de cambio" está haciendo mal. En efecto, a las condiciones actuales de un mercado petrolero -en constante ascenso por las condiciones geopolíticas externas- le estamos añadiendo innecesariamente demanda a un producto que no producimos en suficiencia. Bajo ninguna óptica esta puede ser una buena idea.

La subvención petrolera, como todos sabemos, tiene un elevadísimo costo para el Tesoro (1.600 Millones de Dólares anuales) y tiende a beneficiar a una buena cantidad de personas que no se hallan precisamente en estado de pobreza o necesidad. Entonces la pregunta se repite: ¿ahora qué? Pues yo me voy a anticipar a la respuesta y les diré qué: GASOLINAZO. El Gobierno se ha quedado sin opciones y si pensaron que las cosas estaban difíciles en año nuevo, los líos de esos días les van a parecer un paseo en el parque (diría playa pero no quiero herir la sensibilidad de nadie). Estamos sin flujo de caja, es obvio, sino, no hubiéramos efectuado esa espuria regularización de vehículos indocumentados, pero necesitamos el dinero. Las finanzas públicas están sostenidas sobre el sobre endeudamiento interno y externo y las finanzas privadas sobre las ingentes cantidades de dinero sucio provenientes de actividades vinculadas al narcotráfico y la suma de ambas condiciones nos hace soñar en un país que prácticamente no tiene problemas. Sin embargo todos sabemos que la mentira tiene patas cortas y no existe mayor mentira que la economía boliviana. El momento en que se descubra de que están hechas las EVOnomics, todo se viene abajo.

El gobierno lo sabe y debe evitarlo a toda costa así que ahora se halla en un nuevo dilema: o saneamos la economía y el "modelo" se nos cae o tiramos un gasolinazo y esperamos que todo salga bien aunque nos cueste un poco de violencia y problemas. Esa pregunta no deja dormir al Gabinete, lo sé de buena fuente.

Pues bien, yo tengo la respuesta: irán por el gasolinazo. Al final siempre queda el estado de sitio y esas maniobras coercitivas. El otro camino no tiene salida.

Cuando llegue el momento, y llegará, podremos preguntarnos ¿quién dijo que las segundas partes no son mejores?